Me dijeron que le preguntara a Zurita y una tarde lo hice.
El predio abandonado seguía ahí.
Un cartel apenas legible: parque industrial.
El óxido se desangraba sobre el relieve de las letras
que a su vez formaban otra capa sobre la chapa,
era como un efecto de photoshop entre bollos y piedrazos.
A veces pasaban caballos, lagartos, teros y humanos.
Entre la basura seguía creciendo el pastizal,
algún árbol considerable que terminaría en un proyecto,
en un posible ascenso de la naturaleza sobre la planicie de la ruta.
Zurita nunca me respondió. Estaba fumando en la parada bajo el puente.
Nunca alcanzó a escucharme. No tenía vocación para eso.
Pitaba y miraba el humo que emergía de una parrilla.
Ese verano la brigada contra incendios no paró de putear fuegos controlados.
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28/7/16
Parque industrial
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9/4/14
Lecturas
"Cuando leía [Ambrosio, obispo de Milán] sus ojos corrían por encima de las páginas, cuyo sentido era percibido por su espíritu; pero su voz y su lengua descansaban. A menudo, cuando yo me encontraba allí, pues su puerta no estaba jamás prohibida a nadie, entrando todo el mundo sin ser anunciado, lo veía que estaba leyendo en voz muy baja y jamás de otro modo. (...) Quizás evitaba una lectura en alta voz, por temor a que algún auditor atento y cautivado le obligase, a propósito de algún pasaje oscuro, a perderse en explicaciones, a discutir sobre problemas difíciles y a perder así una parte del tiempo destinado a las obras cuyo examen se había propuesto; y después la necesidad de cuidar su voz, que se quebraba con gran facilidad, podía ser también una razón justa de leer en voz muy baja. Sea lo que fuese, y fuera cualquiera el motivo que a ello le indujese, sólo podía ser bueno en un hombre como él".
20/9/12
Castillitos de arena
Reconozco esa sonrisa en la cabaña,
pícara entonada brava desafiante,
apenas emergente entre una multitud de caras.
Todas, peleando un poco por mantenerse dentro del marco de una postal
que poco sentido tendrá dentro de algunos años más.
Todas sonrisas de una foto de año nuevo,
de un brindis lamentable al que todos asisten
para luego retirarse manchados de alcohol
con los tímpanos sordos de cumbia vieja,
las pestañas quemadas por fuegos de artificio
y las cuerdas vocales asfixiadas por inagotables saludos.
Caras invadidas por la leve inquietud del cielo tenso
partido en gradas replegadas,
grietas bañadas de almíbar que caen a las zanjas,
y la siembra de frutas secas baratas en los senderos hacia los
chalets.
Y los nativos del pueblo
fantasean con baldíos que lleven nombres propios.
Reinados miserables, soberbios conceptualmente.
Eso, mientras se pasean en sus bicicletas oxidadas por las
sales del mar
y tratan de levantarse a las turistas o las chicas
recurrentes de esos parajes
durante el verano, quemando al aire promesas de arrendadores
con un rancho a medio terminar y la mirada puesta en la
mejor parcela,
cerca del centro del balneario.
De nuevo la sonrisa,
más pícara pero con un pequeño intento de ingenuidad
como el de una mujer sacándose una autofoto desnuda
con un oso de peluche abrazándola tapando sus tetas.
Se revuelcan en la arena de los médanos
donde los voyeurs no abundan,
donde nadie abunda excepto el frío.
Se susurran como adolescentes:
una lona en el bosque como panacea para la aspereza del
momento,
sentir de pronto el romance idílico del paisajista
que concibió un complejo turístico mutante de Bariloche con
agua salada.
Juegan a ser marido y mujer
sin siquiera llegar a ser amantes,
devorándose los cuerpos apresurados sin poder quitarse la
ropa.
Un coito por lugares improbables
de una anatomía futurista aún no existente y poco
sustentable.
Él volverá manso a la obra en construcción
entre compadres, amigos, progenitores y toda la estirpe.
Se sentirá fuerte, titánico.
El cuerpo semidesnudo,
sudado y curtido por sol estival.
Resta la tarde
para armar castillitos de arena para algún
patrón de Buenos Aires.
Suena la radio entre golpes secos y ruido de chapa.
Ellos esperan transeúntes en las calles de arena,
algún cuerpo para divisar, alguna chanchada para propinar,
algún saludo para un conocido.
Mientras él está pensando en conchas
con el olor a sexo de la jovencita entre sus dedos,
exhibiéndolo mientras coloca ladrillos desviados
con la erección aún presente
y el cemento mal preparado en un balde donde se pelean dos
perros.
Pasado el año nuevo el calor aumenta,
la noche llega tarde y el mar es ajeno hasta el domingo.
Se manguerean detrás de la obra entre ellos,
entre bromas y cargadas, medio en pelotas
y el olor de aquel sexo del mediodía borrado casi
totalmente.
Limpio, listo para llegar a casa al rancho a medio terminar
en aquel pedazo de tierra del mundo cubierto de arena
con pastizales quemados por el calor,
donde viven el resto de sus compañeros de trabajo
quienes también son su familia, sus vecinos
en otros ranchos a medio terminar.
El pelo inmaculado, abundante y bien oscuro,
peinado hacia atrás brillando en la oscuridad de la entrada.
La señora espera.
Ubicada en la puerta con una cortina de plástico
envolviéndola –sujetándola-
con un nene de la mano y un vientre saturado que dispara al
cielo,
el de las grietas de almíbar ya condensadas.
El beso en la boca de ritual, un abrazo al nene apurado y
una palmada a la panza.
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12/12/11
Pirelli 69
Secuencia de fotos pertenecientes al Calendario Pirelli de 1969 con fotografías de Harri Peccinotti. Para tener en el taller o en el garage de operaciones, y someterse. Sin olvidar la tabla de surf.
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24/10/11
Umshini wam
Un cortometraje (a.k.a. Bring me my machine gun) de Harmony Korine lanzado durante 2011. Con los asquerosamente bellos integrantes de Die Antwoord.
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22/5/11
Gisèle Kérozène
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2/8/10
Los rabiosos
Echan espuma, echan sangre.
Rabia.
Rabia!
Entre más pienso esa palabra,
más la siento arder por dentro.
Rabia que se esparce como copos de nieve
decorando el villancico de los niños,
reunidos en torno a un fogón de camping,
ellos, los rabiosos,
les escupen borbotones de sangre.
Esa música siniestra,
repleta de todo el terror que ni una infancia
de películas de monstruos pudo proporcionar.
Esa música suena en mi viaje
mientras veo a los rabiosos
blasfemando las vitrinas de tiendas caras,
organizando festines en sus peregrinaciones,
devorando las capas de piel de monjas,
monaguillos,
chicxs scout,
adolescentes rockers cristianos.
Los rabiosos en fuga.
Echan espuma, echan sangre,
sangre y espuma,
ante el glorioso y coagulante ícono de la vírgen Luján.
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28/2/10
Útiles escolares para el inicio de clases (bacanales)
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24/2/10
Cine Detergente (o vamos los pibes, carajo)
Sin dudas, nada más escabroso y perturbador que esperar en la morbosa clandestinidad de la piratería aproximadamente cinco meses para verificar que una buena película de terror contemporánea española tiene su origen fundacional / argumental en un gusano de tequila.
De más está decir que todo se fue al pozo ciego: el cura oh eminencia del Ministerio de Salud por el Combate contra los Posesos, que comanda un escuadrón corte counterstrike de cyber a las 7 de la matina - sin olvidar al argentino que aporta humor arengando por Kempes y sumando típicas riñas futbolísticas de quién la patea más glande - y como si fuese poca la cosa, el catolicismo tiene un protagonismo ridículo que desmorona lo bueno que existió en una primera entrega.
Sin dudas, ahora sí estamos ante una película española, nada más evidente que esta secuela (de mala hostia).
Se viene a mi memoria, producto de una asociación libre o como bonus track de mi memoria residual, Honey, I shrunk the kids y en contraposición con Rec 2, la siento una película íntegra, madura y hasta más reflexiva. Hasta tiene más sustento argumental y terror durante la persecución de los insectos gigantes en el jardín.
Se viene a mi memoria, producto de una asociación libre o como bonus track de mi memoria residual, Honey, I shrunk the kids y en contraposición con Rec 2, la siento una película íntegra, madura y hasta más reflexiva. Hasta tiene más sustento argumental y terror durante la persecución de los insectos gigantes en el jardín.
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16/9/09
2/7/09
Toy dolls
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24/5/09
Don Victoriano y las modas
La morada de Don Victoriano está que arde y por eso decidimos entre todos lo mejor: ir a la fonda gobernada por el espíritu del Gauchito Gil. Tá, es cuestión de leer a Juanele y sentir cómo el río corre a tu lado con toda la parsimonia que el mundo nunca se ha tomado para nada, o sentir que te escribe un chino undercover que se hizo pasar toda su vida por entrerriano, y capaz que cuando estuvo viviendo en Sarandí, vino a la fonda del Gauchito. Habría que hacer una sesión espiritista e indagarlo.
Don Victoriano, no se preocupe. Esos dos que están ahí son algo nuevo llamado floggers, invento tan argentino como el manjar de leche. Lo que bailan es un paso muy nuevo, electrizante por donde lo vea. Y ahora, a beber que paga Ricardito Zelarayán. Ve? Los años no vienen solos, los trae Carlitos, a quien le mando un gran abrazo desde acá. Nos estamos quedando demodé, ese es el quid de la cuestión que nos aqueja, Don. Vamos a tener que ir a ver a Damo Suzuki, un entrerriano que es flogger, qué le parece?
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22/12/08
Se viene el nuevo nuevo nuevo calendario

En mi cuadra sigue viva la costumbre de
gritar en el patio delantero de la casa y aplaudir para que abran;
las embarazadas son un anacronismo,
Amy Winehouse fuma paco en la puerta de mi casa con Felipa
ronroneándole el culo. Klaus Nomi es un clown-artie-zombie
que se declara chileno, y para romper el hielo,
correr mojones y moverse a un par de criollos carilindos
quiere incursionar en la opereta gauchesca.
Nunca voy a poder ser brigadista contra incendios
y apagar la antorcha eterna con toda elegancia.
Me psicopatean los grillos en el patio
y llamo a mi trabajo a las diez de la noche
para hablar con los vigiladores.
Papá Noël son tres delegados gremiales
y los perros están todos aburguesados.
En fin, todo esto para llegar a que mi vecino el gallego José tiene en su taller, junto a los posters de Independiente, el nuevo calendario de Pirelli:

Ahá, ése de menos tetas, más trabajo.
Igual, yo creo que la relación es proporcionalmente directa. Y la gravedad, no juega a favor para nada.
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