jueves, 30 de agosto de 2007

Plumas heladas



Tras la ventana mugrosa. Ahí anida una paloma desde hace unas semanas sus dos huevos, que empolla cuidadosamente cada momento, sin descuidarlos. La veo cada día que voy a mi oficina porque su nido está entre mi ventana y el aire acondicionado del cubículo donde trabajo. Su mirada está perdida en el marco de la ventana, a veces repara sus ojos en alguien que camina del lado de la oficina. Su nido es multicolor, hecho de lienzos coloridos entre los que resaltan los violetas y los púrpuras, plásticos y algunas hierbas secas. El palomo se presenta cierta veces, curiosea, la mira, se asegura de que todo esté como corresponde y se marcha. Esperemos que los de mantenimiento, como sí hicieron otras veces, no destruyan este nido y dejen que los futuros pichones de esta paloma de plaza -la plaza principal de Avellaneda está frente al edificio donde trabajo- tengan larga vida en los aires de la ciudad o en el rumbo que tomen.

domingo, 19 de agosto de 2007

Noche de boliche

Este tema lo conocí tarde, un verano del 2003 en la costa atlántica, más precisamente en una pequeña cabaña de Mar Azul donde me hospedé con Mongo Aurelio junto con su madre. Escuché inicialmente la versión remixada por Tiga en la radio de una señal Chill out. Debo decir que me conmovió, me envolvió cierto temor en el cuerpo, una llama inagotable que le exigía a mi cuerpo moverse. En el contexto de playa-bosque creo que no encajaba, quizás si me hubiera tomado en una faceta más citadina, hubiera pasado por desapercibido o no habría tenido esos efectos tan intensos en mis sentidos. Más tarde, ya en mi casa, descubrí su intérprete original -Corey Hart- que no logró encantarme con todo su haber musical, así que lo consideré uno de los tantos grupos de los 80's que llegó a la gloria a través de un track. Nunca es demasiado tarde, aunque pasen décadas, sigue vigente la intención electro ochentosa en mí. Enjoy.