jueves, 30 de septiembre de 2004

Quisiera ser Juan BuenHombre!

Aprendí a leer en Buenos Aires
de tarde, no recuerdo.

Consumí con tenedores de plástico
mi carne
siendo antropófago de mi propia piel.

Quisiera ser Juan BuenHombre
Tal vez ser un T-Rex!
y dormitar en lo profundo de un sueño
junto a un cienpies!!! ((tal vez ser un entomólogo))

Entre verdades disímiles elaboradas una y otra vez
escribiendo y alargando el sonido de las palabras
con qué fin?

Arde en llamas el manantial más claro
lato cada corazón que se contornea en mis manos.

Bienaventurados sean aquellos
que entre la ambivalencia de sus acciones
tartamudean al clavar sus aguijones al pánico.

Yo como pánico
envuelto y con buñuelos.

Rezo en una ostia de pelos y hedor
pues hoy no rezo.

Sólo soy migajas del pasado incocluso en el que me creé
un rocío primaveral que serpentea en la vanidad de las mentes
en los espejos de los músicos
en las letras de un diario de mujer.

Y callaré mi masticar agitado
el que tanto repugna a las señoras.

Daré paso a los niños
haré el sendero de cal
y dormiré en sus bolsas, ahuyentando a sus fantasmas.

Y mi demonio, dormirá em el patio
junto al cesto de basura
hurgando su nariz
vomitando el barro del oro.

Deshojando las últimas entregas de correo
de un ikebana mal hecho.

Y ahora,
enceguecido hasta mis cesos
esta tarde olvidé cómo es leer.

Estampa de Pasco

Quisiera ver tus estampas
niño de Pasco,
a qué miras desafiante?

No hay ciegos en tus ojos
ni mendigos en tus manos
dame tus estampas,
niño de Pasco.

Oye los pasos
se acerca el clero
deja de mirar donde nada pasa.

No hablas hace meses
nada bueno por decir?
por qué no miras tus estampas?

Allí caminas, niño
no te puedo seguir
tu rumbo es de estampas de Pasco.

Sueño aural

Enrarecidos aires
en la penuria del atardecer
siguiendo los pasos de la madame.

Mármol blanco
renacimiento francés, huele tan bien
y subes la escalera prohibida.

Quiero seguir tu calumnia
perseguir tu aroma.

La caracola es la escalera
donde agitas tu ronquidos
y sigo tu piernas.

Allí llegas a tu cama,
donde te ves dormida
arropada en sábanas blancas.

El sueño que más temes
en infinitas subidas de peldaños
y así verte, tan plácida.

Aferrada las yemas al colchón
hueles
y te convidas un beso de buenas noches
en el desván que mira al sur.

Torre de bernal

Deslizarme
sobre el tobogán de mi imaginación
sorteando las astillas salientes.

Brotarme
cual soja de tus lentes
en el cáustico del jugo matutino.

Leerme
entre fotogramas barrosos
de los alienados enviones de narradores.

Tortuga marina//Señuelo encantador en la felicidad de su majestad

Porque hoy, tengo ganas de escribir
ganas de sentir
equivocarme y no sufrir las heridas
de rocas en las que caigo una y otra vez.

Correr a través de la arena,
brotar de huevecillos opacos
huir de los picos de las gaviotas
de ser mordido por sirenas.

Zambullirme, señor pescador!!

Sólo veo el mar
abierto de par en par
no siento el iodo que agrieta.

Quiero correr, liberarme de la astucia
de la inteligencia falaz
no quiero ser poeta
sólo viento de mar.

Escribirme, relatarme, diagnosticarme
semiótica del ignorante
y ya
nado en tu falda azul.

Café Sarandí

No hay hombres
sólo cafés anónimos
los más pequeños
a metros de la barra encerada.

Tumultos de jugadores
deslumbrando a sus contrincantes
algún auto, cómo partir?.

Quiero ser tu huésped, Café
porque hueles a Mar del Plata
tienes el color sepia en tus ventanas.

Fumaré cigarros negros
en las travesías del viejo fútbol
del filo automóvil de color gris, aferrado a la pared.

Beberé tu café
me disfrazaré de anciano
y ya no resistiré irme jamás de tus asientos.

lunes, 27 de septiembre de 2004

Tempestad austral

El origen de la tempestad
fue en el seno de la estampida.
Gacelas bajo el sonido del trueno
quien sepulta las voces estivales.
La pequeña cría devolvió al cielo
las gotas caídas al cuenco terrenal.

domingo, 26 de septiembre de 2004

Impresión

Dónde estás, hermano Theo?
Te he buscado en graneros y bolsillos de campesinos
quiero que oigas mi rezo, amor del que radica mi fuerza misteriosa.

Me he cansado de retratarme bajo luz de velas
ya las noches hieren mi conocimiento interior
y desvanezco ante tus letras derretidas por el óleo.

Dónde estás, hermano Theo?

La Police

Sacrifice Cop

Cuando la comunidad a su servicio está
sacrificando las últimas roscas de pascua
en la boca hambrienta del holgazán.

Afeitada

Esta madrugada, en la calle Bartolomé Mitre, un ómnibus se detuvo frente a mí. En su costado había una publicidad con el rostro de Alejandro Fantino. Me sonreía y me mostraba una hoja de afeitar. Este anuncio me dio el empujón definitivo para aplacar mi duda de esos días: cortar mi barba. Así se acaba su estadía natural, vellos de mi rostro. La publicidad ha funcionado en esta ocasión.

sábado, 25 de septiembre de 2004

Santísima Trinidad

Hubo tres seres.

El Padre se mece en sus plegarias
bajo el túnel frío que aquí descansa.
El Hijo duerme entre besos intangibles
ya bebido el vino del cáliz bendito.
Y el Espíritu Santo busca su permiso
para manifestarse entre este escrito.

Amor de retrato

Veo su retrato de viernes de mañana
sus rostros joviales en el marco azul.

Mas aún no veo su amor, oh cuerpos carentes de sensibilidad,
sólo veo sus caras desplomarse en papel.

En los peldaños de testigos, se oye que viven enamorados
pero desmitificando a los hombres incautos
no confío en la voz alta de la circunstancia.

Quisiera haberlos visto tomar el té
en esa mañana de la que hablan
asi, apreciar la fidedigna imagen de sus miradas.

Sólo veré amor sacándome vuestras gafas.
Sólo veré amor donde me inviten cuatro manos tibias de encanto.

El ciego lector

En ambos frentes padezco la lucha y me veo impedido de nombrar ciertas cosas.
Mi práctica y amor por Dios. Detallar su valor en palabras
es atar los pies de un ciego a un farol para ver la suciedad de su piel,
describir el dolor de un rinoceronte al ser embestido por un alfiler.

viernes, 24 de septiembre de 2004

miércoles, 22 de septiembre de 2004

Decido

I

Decido ayunar en este día
por la furia que envuelve mis sentimientos.

Decido ayunar en este día
en el fresco recuerdo de quienes amo.

Decido ayunar en este día
por los álamos que nublan el sol.

Decido ayunar en este día
porque en la mesa me veo solo en mi reclamo.

II

Decido ayunar por vos en este día
mi alimento de fe.

Decido ayunar por vos en este día
hasta encontrar el rincón de meditación.

Decido ayunar por vos en este día
pues no hallo motivos para ingerir
ni siquiera el más pequeño krill.

La caída del imperio fatuo

Si aquel día abandono mi hogar, en calidad de refugiado en mi conocimiento astral. Dejo el llamado de mis seres amados, el manto de mi cama.

Arribaré a las costas de mi tierra natal. Lejana a donde vi el temprano destello de luz. Allí veré partirse la realidad que me condena como madreselva.

Donde los sepelios arden en llamas. Yo seré la llama que pierda la lucidez entre el calor de mi verdad sepulta. Tras ojos, tras brillos del tiempo.

Los nuevos bocados escatológicos

Muchachos! Portadores del semen reluciente para la próxima generación; lustren sus mocasines para batirse a duelo por sus damas. Las mujeres gotean baba mirándose entre ellas, husmeándose sus piernas y acaricándose sus pechos. Tocando sus vientres, ya vendidos los lotes de placentas.

¿Dónde se ha ido la maternidad? ¿Dónde duerme el padre de quien gestas? Y la madre es abofeteada por su hija, quien se encierra en su pieza. ¡Malditos lunares oculares! Relame su figura en el espejo, mientras escribe notas de amor a la humedad que venda su balcón.

Cierra el portón insolente que barre el polvo, zaguán desolado. Iluminado por las lámparas borrosas cubiertas de mariposas nocturnas. Espacio de tránsito del tedio de las baronesas moqueándose sus vestidos, releyendo las sagas de Salgari. Sandocán no ha muerto. Y el joven amante se hunde bajo sus cabellos. Tras la puerta de la amada, nostalgias azules de los contactos cálidos del zaguán.

El señor Cornelius revisa los retretes. Hunde sus manos en la miseria de aquello que fue alimento de paladares exquisitos, ciegamente. Mucha ave, mucha ave. Pues allí la causa. Quienes volaban en sus sueños, hoy mastican las alas, ya no sueñan. Estas damas ya son libres de acaremelarse sus pantalones sin necesidad de que los porte un hombre...Maldita lesbiandad, fui sometido a partir hacia mi soledad. Adorado onanismo, aquí está tu majestad.

Risas

(Ja Ja Ja)

martes, 21 de septiembre de 2004

domingo, 19 de septiembre de 2004

sábado, 18 de septiembre de 2004


.

País sin monedas

Camina por el cuarto, entre tacos chinos
abatido a los golpes en seco que caen, hieren la tela del suelo.

Bebo del jugo intagible la sustancia más rica, soplo sobre mis labios
intimidado por los pasos,
crean el misterio de quien los porta, quien deambula buscando una moneda
entre cajones vacíos, donde las perlas se destiñen en ocre.

Hiere el violín que estalla en la lejanía
tras el amanecer eterno que frunce la mirada del cielo.
Se abren brechos de éter, se agitan las claras de los gallineros.

El taco hundido en lo cercano al suelo, partida la tierra en hemisferios,
fronteras que la pollera verde humedece con su germinar fecundo,
naciones que lamen las piernas suaves, que callan los pasos.

Amanece, tras el establo, bajo el manto donde me derribo.
Castañetean junto a los violines, il concerto precipitado en la astucia,
del que porta la vara que cae en la palma de mis manos.
Gime, nuevo día.

Me abandonan las miradas y siento el taco,
la espina atravesada en lo más profundo.
Mi enoide que llora tras la caida de mi torso, en la sombra del paraíso.

Lllueven los origamis de grullas sobre mi nuca
en lo más templado de mi ansiedad, recaigo otra vez.

Hieren los pasos mi espalda, la tibia unida al piso,
húmeros que oyen el cantar del shakuhachi, desplázame!

Mi última moneda, en el cuarto vacío
bajo la palma que apila los años de vida
donde se corrompe el maxilar entre pedidos exhaustivos.

Lamo el piso en que deambulas
amenecer de tacos chinos.

Yacen las monedas que son mis años de vida
tómalas como son ellas mis días
en tributo a tus fronteras de heridas.

Me siento una nación partida
desde la península que son mis piernas hasta la bahía,
ahí en mi nuca.

Despojado de tus deseos de oro
soy el terreno seco que se agrieta.

Y aún veo el paraíso, acunando al sol.

viernes, 17 de septiembre de 2004

jueves, 16 de septiembre de 2004

Escueta reflexión política

La política desintegra más de lo que genera. Por lo general, he visto las actividades políticas como escenas denigrantes, humorísticas, contradictorias, circenses, sin faltarle el respeto al verdadero significado de ello. Actuaciones de gracias diversas.
Las acciones políticas influyen, veo que influyen, como espectador del circo ante mí, pero yo prefiero mi asiento en la sección popular, con el sol chocando en mi frente, que ser el domador que se levanta en la arena y golpea a la criatura en ira.
Nunca sentí identificación por los eventos de militancias varias, ni de sus entusiasmos, los golpes en las vocales en los discursos, asustando y dominando el asombro de quien la mira. A veces, se me asemeja tanto a las organizaciones religiosas estrechas que buscan personas para que se les adhieran, y transmiten a manera de sublimes oradores la realidad del mundo y cómo tomarse parte del asunto. Dos mormones, los señores Élderes, uno era americano, el otro era chileno. Sus palabras eran suaves, hacían sentir cierto respeto por su causa, por la espera del Mesías en sus instalaciones modernas, con hermosos jardines totalmente arreglados. Tomar parte de su iglesia, a la que lo invitaban a uno casi tomándolo de los codos. Yo sentí que me habían estado predicando la religión más falsa, con mayor farsa y ni siquiera habían creado algo original. Yo hubiera hecho un invento con mayor creatividad, y que el libro del Mormón no se humedezca tanto sus páginas entre los otros libros que están en mi armario. No leí en sus ojos ni siquiera una posibilidad real de fe. Sólo me di cuenta de que el americano estaba interesado visualmente con mi novia, de una manera un tanto empalagosa, casi daba cierta repulsión esa mirada lasciva que le dirigía y sus preguntas. A mi me dedicó efímeros segundos de explicación, a mis ojos atentos, a mis oídos llenos de gracia y patetismo. Creo que fue una travesía interesante en la industria del marketing religioso americano, muy cordiales, excesivamente gentiles, respetuosos. Punto.
Esta anécdota venía en cierta forma en relación con los amantes de reclutas políticos. Es bueno hacer política entre amigos, en charlas sociales, en la covivencia con la cónyugue. En el viejo y anciano sentido griego de lo que su etimología dice. Pero entre tantas masas, yo prefiero no desintegrarme en las ideologías y pensamientos diversos que transgreden mi límite de desinterés. No me recluiré en manifestaciones, yo manifiesto mi amor y descontento en el sentido más sincero que tengo, no solía prestarme a las marchas repletas de hermosas conversaciones sociales, apacibles bajo los tambores, ruidos, de cánticos reinantes.
Las últimas que frecuenté, fueron de piqueteros y era porque debía atravesarlas caminando para llegar a diferentes sitios.
Me sorprende, pero ya no tengo que decir mucho más de este tema. No tengo interés por filosofías, ni doctrinas, ni ensayos, ni argumentos, de índole militantes. Ni siquiera que argumenten en mi contra que la situación de cierta universidad es por la falta de presencia que hago en ella, en mi falta de participación, demás. Cuando encuentre una causa realmente, en donde deba actuar políticamente, me inclinaré en ella y actuaré sinceramente, como debe ser. No quiero contradicciones de líneas, movimientos, ideologías. No me atraen, mis causas son otras. Otro tipo de política.
Busco la paz de las acciones, con un movimiento de libertad, librado de los dogmas, de las prácticas de teorías con dueños, con propiedades públicas o privadas. Reniego de ello. Eso es todo, en mi escueta reflexión del día de hoy.
A veces pareciera que le escribo a los arbustos, fieles testigos de mis pensamientos, sentimientos y creaciones, tal vez aún más dignos de leerme que ciertas personas. Es sólo una reflexión final, que me parecía que en cierta forma, era un pensamiento interior con mucha fuerza.

Buenas noches.



claustros del colegial memorial

colegial memorial

Ancianos compañeros de clase, vueltos a ver. quienes veo, sólo pueden ser asimilados a un viejo recuerdo, que oscila entre lo doloroso, las inquietudes espirituales, los conocimientos, las grandes amistades, lo hermético, la agorafobia de los claustros, lo hermoso, demás, mucho demás. Del fin de un recuerdo que se remonta en mi memoria luego de volver a recordar sus caras en su lugar, el que les corresponde como memorias, que ya no suelen interesar recordar. Quienes transitan el olvido de las memorias vigentes, en el pasado de una persona que aún vive en su presente.

bullicio entre oleaje de arena

dama de verano
vestida de cuadros de acrílicos, sin polleras elegantes
ni refinada su conducta, ni amarenados sus modos

nace alejada de la toxicidad de sus miedos
bajo el despertar del pensamiento ciego

viste de amarillo, de luces con el brillo más fino
pelos lacios largos, sedosos

vida, faltan los músicos y las danzas nocturnas
soy forastera en la plenitud de mi éxtasis
en el seno de una casa que ignora quién soy

ignoro mi identidad, deidad
hundo mis pasos al día que nazco, próximo ya
mi mirada carece de recepción, tan sólo la fuga de ideas dispares
los muchachos bellos que nunca me gustaron

viviendo el destierro de mi hogar
tras la caída del muro umbilical
¿mis abrigos? ¿mis amigos?

bajo los cielos, en las playas despobladas
donde se cubren de sol los bosques de pinos
en las noches de luna que deja ver el caminar en el sendero
en el silencio de los animales que cazan

fui la esposa de mi mujer
a su espera con el té de jengibre en mis manos
bajo la sombra de la pequeña casa en el desierto

recopilando enciclopedias de piedras en mi regazo
en la lectura de Whitman unido a la quietud del aire

donde disqué los número de todos mis conocidos
en mis manos secas y quemadas por el calor

dibujé líneas sin defectos, sin maravillas
figuras sin nombre, retratos sin gafas

se levanta la femeneidad
la más viril y libidinosa
la sensible dama que hurguea sus narices
no llora

arropó un día sus bolsos y se marchó
llorando tras los vidrios del ómnibus
por su amada retenida en su retina

ella, con sus cabellos cortos, despeinados
aferrada a la arena con desesperación ensordecedora
en el abismo abierto entre las dudas

fui la dama que volvió a llorar
quebrarse de amor, lejano al calor de las mantas de la cama
de los colores de los abrazos

la dama que se ausentó cierta tarde de enero

cottonete

un cotonete aventurero
en un arrebato, salió de su caja

atravesó ríos y valles
se mojó entre aguas de las montañas

se secó en los cauces rojos y en las estepas
movimientos de un caballero perdido y sin montura!

hundido en los fangos y lodos
salvado por flores de loto

llegó un día

golpeó delicadamente las puertas del tímpano
y se mezcló con la mugre de la oreja

se contorneó entre los sonidos y los ecos
en lo indivisible de las células más pequeñas

contagió un chispazo

vibró en melodías, de cavernas forzadas a la oscuridad del cuerpo
para pronto salir, cómo salir!

cubierto de cera, tomó el fuego del sendero
con la dignidad del recuerdo de su travesía

prendióse en llamas, tomando la imagen de un pequeña vela

ardía y cantaba, las canciones y los ecos de ellas
las melodías que se estancan en las cavernas de una oreja

laúd que es feliz bajo el fuego y la cera

martes, 14 de septiembre de 2004

viaje

en otros tiempos
monté un barco, enorme

embarqué mi inquietud
dos maletas, sin sueños

partí
contra los mares

tras una pequeña barcaza

con sal
contra el bullicio de las gaviotas

en otros tiempos
partí

la figura de tres rostros

pasado, de orejas echadas
atraviésame viento!

sentado en el presente
goce de viaje bajo oscuridades del transporte

futuro, pues no veo
espero y contemplo

figura de los tres rostros
quien creas los kairós bien recibidos

tres rostros bajo tu noble figura, sobre los tiempos

décadas

no sé la verdad que calla
yo espero bajos les trois semblantes
ton réponse

voces del discurso de lógicas de alta distinción

la realidad está fuera del alcance de mis ojos
se funde en ellos y en mi conocimiento

tal hermenéutica de voces dispares
ensimismadas en el odio y el rechazo

queridos diarios de protesta
contra...sé que debe haber un opuesto

aquel entonces de mi brotaba ira y respulsión
esta vez, reiré enérgicamente o cederé a la seriedad solemne

vuestra teoría hace segundos fue refutada en Frankfurt
ha caído la gloriosa idelización de su realidad
disculpas, ha vuelto a ser considerada por unos señores
aquí dicen que en Estocolmo

me permite oír mi voz?

no encontré la imagen de la divinidad del pasado, presente y futuro, que mira hacia todos los tiempos...para variar. pero encontré este lindo cuadro.

sábado, 11 de septiembre de 2004

temerosas ilusiones de un renacer

Antes. Ahora, siento a veces mis miedos como la intensa fuerza que se balancea por todo mi cuerpo. Lo toman y se apoderan de él, aniquilando el control de mis sentidos, donde mis ojos se tornan en una bruma que lagrimea escenas por doquiera a medio ingerir. Todos hablan pero mis oídos sólo oyen los latidos de mi pecho, como caen cada sonido de ellos en forma de cuchillas atravesando mi organismo. Me desintegro, contra el suelo, contra las paredes. Soy el caos. Busco el llamado del universo, mi cosmos amado. Disculpeme.
Giro en torno a nada, entre convulsiones de mi respiración desaforada que consume los polvos del aire, la lacra de los seres que yacen muertos e invisibles.
Mis manos, mis pies. Responden a la inquietud de mi espíritu agitado. Me asfixia. Me asfixio, lentamente. Ante la sutil vista de los invitados.
Soy quien tiene un reinado de pensamientos en discordia. Quien llora por dentro la angustia de los años, los fracasos. Quien ríe la desgracia de sentir cómo es morir. Muero una y otra vez, sin poder probar su sabor. Amaría que llegase la muerte, con la diginidad y respeto que se merece. Que este período aborde a su fin, que mi cuerpo lo acepte paso a paso, aceptando el fin de esta divinidad de cantos. Caer totalmente. Ser luz en lo más oscuro del cuarto.
Pero renazco. Una y otra vez. Consumido por mis miedos. Mi asma por respirar. Las contorsiones de las piernas, que se entrelazan para hacerme sentir unido a la prisión de mis temores más ocultos, tras la infinita red de asociaciones mentales. Caigo una y otra vez.
La cama. Mi ojos cerrados y mi aliento agitado. Pegado a la almohada, saboreando la amargura del químico calmante. Me pliego, ante la ceguedad. Destrozando el samsara que me enfrenta con su fuerza desgarradora, invitándome sus luces. A mis ojos ignorantes, que lloran. Que se enceguecen. Que temen. Las imágenes que son el polvo de mis sentidos. Que me hacen perder entre sus ilusiones.
Y renazco, con la calma de quien nace y ve la vida activarse. Con la inquietud de conocer dónde moverse, cómo. Callo. En silencio, despejo mi turbia soledad. Dejo mi cuerpo mover, donde desee. Mi corazón late en paz, bajo su voluntad y fuerza. El temor que se hunde bajo mis puños, llenos de furia y desconsuelo. Veo los rostros de nuevo, palpito la música de las voces. Siento la orientación de mi cuerpo, aferrado al suelo firme que se levanta a todas las miradas comunes. Ya no sobrevuelo, no siento lo blando, lo etéreo que me hacía volátil al aire. Vuelvo a ser parte de la unidad. De la temerosa unidad de invitados. Y miro de reojo a mis piernas.

montes de oca

hacia dónde te conducen tus piernas largas en tu huida

te liberas y arrojas tu sufrimiento

aquí te espero, donde te oí hablar por última vez

miércoles, 8 de septiembre de 2004

buena memoria

Mi buena memoria es el mayor castigo para relacionarme con la gente,
tal vez también la mejor herramienta para llenarme de entrecrucijadas, de bosquejos casi perfectos del pasado. También, la ruina de no poder ser sincero en mis olvidos mentirosos, por que tanta buena memoria puede a veces ser la caída del embustero, yo busco su provecho, pero se asemeja más al de un disco rígido de un computador, al que no me interesa parecerme. Capaz mi buena memoria sea un buen artículo para vender, llena de hologramas de diálogos, de confesiones, de contradicciones ajenas, de crecimientos. A veces creo que es como una filmación, con una voz en off crítica, callada, observadora. Pero sí, mi buena memoria tiene una función muy exterior, muy superficial. Conservadora de datos, recuerdos, palabras, ilusiones. Mi conserje y protectora, quien custodia la líneas de pensamiento y sus avances.
Cuando seas grande, yo te voy a decir lo estúpido que eras de joven, o tal vez cuántos cigarrilos fumabas en una hora, o tal vez, que en realidad, nunca creiste ser feliz, ni siquiera cuando te pregunté la primera vez.

para eso sirve? qué basura, muy superficial, agenda de datos y para rendir cuenta de todo...el rencor sabe mal, la venganza, no será terrible. la venganza es la gestación que hace una misma persona, quien la genera, no es otro que él mismo. Abordaré mis energías en no hacer de todo un museo de la memoria. Me olvidé lo que seguía, maldito
futuro proveedor de ideas, quiero un futuro de memoria, y establecer ahí un potencial de nuevas cosas, las viejas...ya empiezan a oler mal, así que quien quiera memorias, a la venta están.

requiem de amanecer

requiem de vida

déjame enseñarte
el sirviente moreno, oculto en un rincón
vociferando en el silencio del salón
dormido en las horas de la tarde

la niña de cabello blanco sonrió
con ingenuidad, cierto temor inculcado
dejó un espacio en la silla
y miró al rincón

el hombre apoyó sus dedos sobre las teclas
sonido más hermoso, cual conducen tus dedos
y con su mano sobre la ínfima y pálida de la niña
tocando cada tecla, saboreando las notas

un requiem de vida, te enseñaré si me permites
cada sonido, será el de la vida de un ser amado
cada alma que siento en todo momento, será música
en una misma composición, en ésta que haremos

la joven sonrió y dejó ver sus ojos azules
estaba delgada y su cintura atada por un lazo rojo
llegaba hasta sus rodetes en su cabello blanco
reía bajo la seriedad y respeto de su maestro

melodías que no olvidarás en tu vida, pequeña
cuanto sol y lunas hayas visto, comprenderás las personas que pasan
esas que ahora suenan entre nuestros dedos, que acariciamos en estos momentos
no olvides nunca ello, tus seres preciados, son música para otros oídos

la ventana comenzaba a apagarse tras el sonido de los ombúes
donde las plantaciones cantaban los hombres negros sus canciones
el piano se levantaba tras los cuadros, como marco salido del grosor de la pared
la niña ingería en su interior los sonidos del hombre
las notas que eran su familia

esta tecla negra que he tocado, es para ti
no olvides a los que su vida ha tomado fin, pues se inclinan también en mis notas
de esta obra que conservarás en tí mientras vivas
tu, mi ama querida

el moreno calló y cesó su lección
los ojos azules miraban su rostro, que se iba tras el rincón nuevamente
la ventana se apagó del todo, en el cuarto de huéspedes
el moreno encendió las velas de la mesa de roble

el establo estaba frío, un acantilado de voces lloraban en las pajas
bajo unas frazadas verdes, el sirviente que se erguía a cantar
sus brazos se extendían por su sitio, arrojando golpes al aire
las paredes de madera quejían por su voz, consumía el canto de los grillos

la niña en estado febril se lanzaba en sus sueños
cual contagio del éxtasis de las melodías del requiem
se apegaba al sudor de su cuerpo, envuelta en las mantas
susurraba en francés plegarias para sus amados

zumbidos entre relámpagos opacos, llenos de furia
los gritos que clamaban vida a los cuatro vientos
en la danza de tambores lejanos que cantaba el moreno
que observaba inquieto el hoyo, tras el que se levantaba la casa de los amos

los cabellos blancos se erizaban contra el viento
entraba por el corredor y se unían junto a su cuerpo

latía el corazón entre tambores y el tempo más veloz
los ojos oscuros enceguecían la luna en los cielos

la pequeña lanzó su último suspiro
voló por el corredor en el fino baile del aire

hasta las manos del moreno, que lo apretó en sus puños
cantó hasta el amanecer, en el establo que respiraba melodías de requiem

mantis religiosa (mantidae)

martes, 7 de septiembre de 2004

trato de abrirme en pedazos para hacer un estudio, sin tanta evaluación mental de por medio. de mis pasos, de cómo comienzan y afectan en cada uno de los segundos al universo que se funde junto a ellos. Como cada gota del presente es parte del manantial de la pureza que se extiende en lugares lejanos a mi vista.
dónde se resqubraja del todo mi ser? dónde es necesario arribar en la mejor disposición, haciendo frente a los infortunios de la vida, los pesares, los desagastes. dónde ayunar y desayunar, cuando cesar el habla y cuándo comenzarla.
debería orar en este momento o, tal vez, simplemente descansar en mi cama, alentado por los movimientos de las personas en la noche, en las visiones de los insectos en sus moviemientos llenos de complejidades. debería escribir, pero es lo que hago, entonces debería perfeccionarme para hacerlo aún mejor.
desemberacaría en alguna región desconocida, desinteresadamente en lo que pueda pasar, de que sea un futuro determinado el que acontezca, sin forzar las acciones del mundo sobre mí. debería dejar de obrar e insertarme de lleno en disciplinas rigurosas, abandonar las dudas e inseguridades. sacrificarme en cierta forma, como tarkovsky.
puedo controlar mi furia un momento, contener la respiración y dedicarme a pintar.
creo que debería hablar un poco con algún amigo existencialista como joaco, capaz aclare las dudas de momento o me adhiera algunas más. tal vez entusiasmarme en el hijo que quiero dar a luz a manera de lengua propiamente mía, mi idioma antiguo.
amar a mi amada y lograr entrar en el fino y delicado equilibrio de comprender sus pensamientos y entender nuestras conexiones eternas, hacia dónde nos llevan, y saltar juntos los pozos de lodo que se abren en nuestros caminos.
tuve una duda, una suerte de idea creada en un escrito largo que no tiene un hilo o historia. son simples trozos de cortezas de árboles diferntes, árboles ancianos sin savia ya. el silencio es un buen encuentro con dios, al que me limitaré de vuelta, espacio de escritura, como lo hice en días anteriores. mis saludos.

adios paz adios

acariciame

acariciame
no tengas miedo
no sufro de lepra

eso que ves
son heridas del pasado
oxidadas por el agua

tocame
pon vendas en mi piel
mientras giro como un sufista

sienteme
como carezco de formas
tal hilos que brotan del suelo

soy movimiento entre espejos

mirame
no te engañes por las sombras
que se siembran bajo tus pies

sólo gotas de sudor
bañando tus suecos

soplame
ahora soy brisa
esa que sientes tras tu cuello

Nijinsky




Yo quiero que fotografíen mis escritos para explicar mis escritos, porque mi escritura es la de Dios, en vez de imprimirlos, porque la impresión destruye la escritura. La escritura es algo bello, es por eso que es necesario fijarla.
Voy a mostraros como vivimos, como sufrimos y como creamos nosotros los artistas. Ahora os danzaré la guerra: sus sufrimientos, sus destrucciones, la guerra que no supiste impedir y por la cual habéis de responder algún día.
Vida: Escribe: yo quería seguir bailando pero Dios me dijo: Suficiente.
No quiero el mal, quiero el amor. Diaghilev engaña a la gente....Quiero comprender a Dios....A los quince años empecé a luchar contra la lujuria y abandoné la masturbación... Decidí trabajar más en la danza. Me puse a bailar como Dios.
Yo soy un hombre de movimiento no de inmovilidad....La gente piensa que me voy a volver loco como Nietzsche, perdió el juicio porque pensaba demasiado. Que buen hombre el me hubiera comprendido.
Nietszche y el padecieron, la guerra, la locura y el genio.
Yo no pienso, no puedo volverme loco....He consagrado todo el tiempo a la danza por eso bailo bien. No necesito espejo.
La escritura a mano es algo encantador, está llena de vida, es saltarina.
Quiero escribir, escribir, escribir. Quiero decir, decir, decir
Quiero decir, decir, decir. Quiero escribir, escribir, escribir
Tengo ganas de llorar pero Dios me ordena que escriba.
Muerte: La muerte vino de improviso a mi, pues así lo quise. Me dije que no quería vivir más. He vivido poco. Me habían dicho que estaba loco. Diaghiliev cree que estoy muerto para el arte pero no es cierto estoy vivo. Decidí escribir sobre la muerte. Lloro de pena...Quiero decir toda la verdad...Escribo por la noche. ..Quiero terminar pero Dios no me deja. Escribiré hasta que Dios me interrumpa.
Sentimientos: He danzado de mala manera, he caído cuando no debía. En mi danza me reía. La audiencia reía. Han comprendido mi danza como si fueran bailarines.
Yo siento la belleza. Yo amo la belleza. La belleza no puede criticarse. Soy un artista que ama todas las formas y todas la bellezas. Las personas que piensan escriben cosas absurdas sobre la belleza. Alquilaré un caballo para que me lleve a mi casa.
Debo decir que veo sin ojos. Soy el sentimiento. Siento. Que en Marte los hombres no tienen necesidad de ojos porque no tienen el sol y viven con amor. Sé que la tierra es una cosa viva. Que las estrellas que titilan, son soles. Sé darle calor a un poeta por eso sabré darle calor a la Tierra. Se que me dirán que soy loco porque hablo de cosas que no comprendo. Soy el espíritu en el hombre que lleva el cuerpo de Nijinsky
Este diario lleva como epígrafe: Soy un loco que ama la humanidad
Mi locura es el amor a la humanidad

despertar incompleto

las sábanas se levantan, como escapando de mis piernas
la fina tela se desliza por mi cuerpo
como un frío que estremece en lo hondo de mi garganta
y dos arcángeles que me toman las frazadas y las agitan contra las ventanas

polvo lleno de pequeños recuerdos que brillan con los rayos
entre el humo del cigarro del primer abrir de ojos
en la primera admiración de la vida
del nuevo renacer que acontece

afuera gritan las mujeres gordas
desde el pasillo me acosan los discursos filiales

solo calla y calla
el pequeño cigarro en el cenicero de vidrio

y vuelvo a las frazadas

cenizas del pasado de un cuadro ancestral

el monte, arde en el asecho de los últimos reyes
allí, donde la casa llora cada noche

luces que salen detrás de la puerta
en el latido de los árboles
acabando las estelas de cruzar el cielo
de relamer las superficies del lago bajo el cerro

ahora la oscuridad
en la tenue y fugaz puesta de las velas de espárragos
bajo los ruidos de los tambores taiko
haciendo el feroz sonido del combate

el monte llora

los habitantes de la casa gimen
puertas adentro abrazados en torno al cuadro

donde se levanta la sonrisa impenetrable de ese señor
dientes de acero que se levantan contra la corrosión
contra los huéspedes infecciosos
contra los malos augurios de los habitantes del monte

el padre agrupa las sillas
un fósforo
el fuego
y el cuadro del pariente muerto

encantador protector del frío
destructor de los males
arde entre nuestros rostros
fuego

destructor de las huellas de la muerte

de las cenizas de la vieja casa del monte
con su jardín ajeno a las manos del hombre
entre pastizales tan altos como ambiciones de aldeanos

donde se levanta un pequeño joven
escondido del fuego

- Padre, ha acabado el combate?

lunes, 6 de septiembre de 2004

buen día

por qué los hombres se desvelan

todavía no amanece

ni siquiera he dicho mi primer buen día

viernes, 3 de septiembre de 2004

donde la reina bañe su cuerpo sucio

quién llamó al reinado este día
aún en vísperas de año nuevo

ha caído la corona bajo el piso
entre los restos de comidas
afuera arden revoluciones

un hombre busca la bandera partida
en la gloria del mástil
que se quebranta entre fuegos hechizados

bajo el encanto de la noche


allí marcan su territorio los gatos
donde revolucionan la propiedad
leyendo sus manifiestos en celo

bajo la latitud de los techos bajos

quien suda en el reino?
hace semanas que no se asea
ni siquiera se distingue la suciedad
no hay hedor ni belleza en el aroma de la sala

el hijo que será emperador
come de su sopa el último agudo
sonido de su cuchara, anunciando su eructo
quien mire, caerá bajo el filo de la cuchilla

allí corre su prometida en la sombra
llorando en la angustia de su timidez
inventando ropas nuevas a su virginidad
bajo el rígido acero de su coronación

corre entre los fuegos de la querella
desprendiéndose de los pensamientos
que caen uno tras otro en su sudor
aquel que la domina desde hace semanas
del hedor que hiere la fragancia más exótica

llega el nuevo año
fuegos de artificio para la reina y el rey
entre las llamas de la ciudad
caen cuerpos incinerados en la pasión del desafío
entre gatos que maullan el descontento popular

tan pronto haya un hijo heredero
olerá mejor el reino

entre mástiles y claveles
donde la reina bañe su cuerpo sucio

(y ese muchacho aún trabaja por los centavos que le permitan llegar a su casa, en un pueblo desconocido a sus ojos, limpiando las letras del diario, mirando la salida del sol, en el amanecer más lejano. su repentino jefe baja la mirada y él respira, admira aquel cuerpo lejano, mujer sumisa a su destino, entre fotos que baña con su paño)

jueves, 2 de septiembre de 2004

pequeños sueños

busco el temido final
donde se detienen las voces

me lanzo sobre el sillón
cayendo en partes

y pienso
tan veloz y atrevido como el viento

abro la puerta de calle
y despido con besos a mis sueños
los saludo en sus frentes de cera

allí van, vestidos de noche

recorren la galería principal
entran en las casas sin permiso

alguno tropezó

cayó en un bache en la tierra

las manos pequeñas lo toman
desnudo en su inocencia

fue mi sueño de ser un niño veloz
atrevido como el viento

miércoles, 1 de septiembre de 2004

subiendo montañas

escalando montañas y allí
cubierta de la soledad del mar
tomo el viento que se agita contra tu rostro
entre esos cabellos castaños

el miedo a la altura
el vértigo a la profundidad
cuanto supe que allí tendría ese espacio
mi regreso a tu refugio diagonal
un lugar donde ser oído, bajo tus brazos

interpretando tus quejidos
de noches bajo el velo del odio
atrapado tras el miedo del crecimiento
donde tus manos me refugian en tus pechos

huele hermoso esta tarde
donde juntamos piedras en la tierra
allí, se levanta el arroyo donde nos bañamos
limpiamos nuestras ojos, adelante, el canto de las aves

recuerdo el banco de plaza
caído entre los golpes ya, entre la ruina del tiempo
nuestras voces susurrando cuanta inquietud de nuestros cuerpos
tus labios

bajo la lámina
ya no encuentro el dibujo de tu cara
solía verlo en mis días trogloditas

quien piensa en vos, esta tarde
bajo la lluvia que baña tan dulce encanto
que humedece tus gafas sucias
esta tarde te es hermosa

pues a mí también
seguiré escalando las montañas
bordeando la amargura del abismo
llegando al principio de tu espíritu
que se alza golpeando las memorias ancianas

bajo tus dedos, en el refugio de tus pechos
de tu cuerpo oscuro, cual agita tu valor
que desborda a mis labios

golpea entre las gentes, huye en el pueblo
yo sé dónde encontrarte
donde huimos juntos

en aquel banco viejo
allí te espero

Ahora vuelo tan rápido

Ahora vuelo tan rápido
que bastaría que rozara con la uña
una cabeza de alfiler
para estallar en mil pedazos.

Antes prefería volar lento
y bajo.
Pasaba sobre las copas de los árboles
y veía a mi padre y a mi abuelo conversando.

Yo pasaba con miedo de que me vieran.
Pero nunca levantaban la cabeza.


de Héctor Viel Temperley


Éste ha sido un hermoso poema que se cita entre estos aires con dedicación (homenaje se ha usado demasiado en estos días) a la merecida creación del hombre que vuela en otros rincones de escritura, entre sus bajos y altos, llantos y risas, poesías eróticas o castas. Pero también se presta a la dedicación de otras personas, a un hombre que nunca entró a este blog pero sé que le gustaría leerlo, a un hombre hermano de antaño que sé que lo leerá con entusiasmo y lo sentirá, tal vez como yo creo, también al hombre que viene de comulgar y está en éxtasis, en algún lugar de la ciudad, dejando su sufrimiento. También, asimismo me lo dedico a mí, viniendo de mi elección, también lo será para quien dio la iniciación con sus propias luces, de este lugar para escribir que tan bien podemos y a veces no sabemos aprovechar, todo sea desde un rostro oculto tras otro y tras otro, donde hay hombres que vuelan, que lloran, que se esconden, que leen y que ya no quieren escribir.

clubist art, una protesta de ramos