jueves, 16 de septiembre de 2004

Escueta reflexión política

La política desintegra más de lo que genera. Por lo general, he visto las actividades políticas como escenas denigrantes, humorísticas, contradictorias, circenses, sin faltarle el respeto al verdadero significado de ello. Actuaciones de gracias diversas.
Las acciones políticas influyen, veo que influyen, como espectador del circo ante mí, pero yo prefiero mi asiento en la sección popular, con el sol chocando en mi frente, que ser el domador que se levanta en la arena y golpea a la criatura en ira.
Nunca sentí identificación por los eventos de militancias varias, ni de sus entusiasmos, los golpes en las vocales en los discursos, asustando y dominando el asombro de quien la mira. A veces, se me asemeja tanto a las organizaciones religiosas estrechas que buscan personas para que se les adhieran, y transmiten a manera de sublimes oradores la realidad del mundo y cómo tomarse parte del asunto. Dos mormones, los señores Élderes, uno era americano, el otro era chileno. Sus palabras eran suaves, hacían sentir cierto respeto por su causa, por la espera del Mesías en sus instalaciones modernas, con hermosos jardines totalmente arreglados. Tomar parte de su iglesia, a la que lo invitaban a uno casi tomándolo de los codos. Yo sentí que me habían estado predicando la religión más falsa, con mayor farsa y ni siquiera habían creado algo original. Yo hubiera hecho un invento con mayor creatividad, y que el libro del Mormón no se humedezca tanto sus páginas entre los otros libros que están en mi armario. No leí en sus ojos ni siquiera una posibilidad real de fe. Sólo me di cuenta de que el americano estaba interesado visualmente con mi novia, de una manera un tanto empalagosa, casi daba cierta repulsión esa mirada lasciva que le dirigía y sus preguntas. A mi me dedicó efímeros segundos de explicación, a mis ojos atentos, a mis oídos llenos de gracia y patetismo. Creo que fue una travesía interesante en la industria del marketing religioso americano, muy cordiales, excesivamente gentiles, respetuosos. Punto.
Esta anécdota venía en cierta forma en relación con los amantes de reclutas políticos. Es bueno hacer política entre amigos, en charlas sociales, en la covivencia con la cónyugue. En el viejo y anciano sentido griego de lo que su etimología dice. Pero entre tantas masas, yo prefiero no desintegrarme en las ideologías y pensamientos diversos que transgreden mi límite de desinterés. No me recluiré en manifestaciones, yo manifiesto mi amor y descontento en el sentido más sincero que tengo, no solía prestarme a las marchas repletas de hermosas conversaciones sociales, apacibles bajo los tambores, ruidos, de cánticos reinantes.
Las últimas que frecuenté, fueron de piqueteros y era porque debía atravesarlas caminando para llegar a diferentes sitios.
Me sorprende, pero ya no tengo que decir mucho más de este tema. No tengo interés por filosofías, ni doctrinas, ni ensayos, ni argumentos, de índole militantes. Ni siquiera que argumenten en mi contra que la situación de cierta universidad es por la falta de presencia que hago en ella, en mi falta de participación, demás. Cuando encuentre una causa realmente, en donde deba actuar políticamente, me inclinaré en ella y actuaré sinceramente, como debe ser. No quiero contradicciones de líneas, movimientos, ideologías. No me atraen, mis causas son otras. Otro tipo de política.
Busco la paz de las acciones, con un movimiento de libertad, librado de los dogmas, de las prácticas de teorías con dueños, con propiedades públicas o privadas. Reniego de ello. Eso es todo, en mi escueta reflexión del día de hoy.
A veces pareciera que le escribo a los arbustos, fieles testigos de mis pensamientos, sentimientos y creaciones, tal vez aún más dignos de leerme que ciertas personas. Es sólo una reflexión final, que me parecía que en cierta forma, era un pensamiento interior con mucha fuerza.

Buenas noches.


1 comentario:

  1. hay algo en la palabra militante que siempre lo relciono con "lo militar", y asi con lo dogmático. he adherido y adhiero ncluso momentanemente opor periodos a esa actividad, o acompñando la actividad de otros, simpre con un margen mayor de desilusion previa, que de fervor ciego. las masa tienen lago de seductor, la fuerza de las mismas, sus actos mas que sus discursos ( suma d evoces que a veces solo consiguen la fuerza del grito o la pariancia de pertencia en la consignas). creo que hay una micropolitica mas alla de lo militante, en le sentido mas amplio de la palabra, que todavi no sabemos que activamos, o como la activamos. el estar la margen tambien es participar, jan. habrai que limpiar la palabra politica, pero como, habrai que limpiar su parctica cotidiana, pero como. no se no tengo la respuesta. y tampoco acepto dogmas sin cuestionar... lo suyo es metafisico creo, su reflexion digo, y no esta mal esa comparacion de liderazgo religioso y liderazgo politico. Pero falta algo en el medio. no me preguntes que.
    chihi
    aun despues del mayo 68,je

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