domingo, 29 de julio de 2007

25 Watts

Hola.Cómo estás tanto tiempo? Te veo bien!
Yo no. Debe ser la luz del ambiente

sábado, 28 de julio de 2007

El incidente del corcel

En la entrada del bosque del que olvido su nombre
donde el paso de los automóviles
lanza sus crines el corcel
envuelto por el hollín de las chimeneas

-Hay posibilidades de que llueva mañana, vayamos a mi casa.

Más adentro, tras el follaje de los cipreses y bajo el níspero de noventa años
él espera -cubierto por una manta y bebiendo whisky- el amanecer
bajo el peso de la neblina que acorrala a las aves en las copas de los árboles
mientras los coches comienzan a detenerse luego del accidente

-Después tomemos algo caliente y descansemos un poco, te parece? Tengo frío.

El corcel yace tieso bajo las gomas de una camioneta en el sendero principal
en el bosque suenan el eco intenso de las bocinas precipitándose unas contra otras
él se desespera y sale de su espacio para ver de lejos el gentío de carros
a su encuentro sale la chica de mentiras azules tapada con un piloto

-Todos lamentamos la pérdida del caballo. Sin embargo, te voy a ser sincero, había dejado de amarme y sólo quería huir de mis manos.

El corcel se descompone en diversos elementos que el suelo rechaza,
no reconoce y sólo son manjar para los cuervos nocturnos que acechan en la inmensidad
los autos siguen detenidos en el cruce y de la camioneta salieron dos jóvenes
nadie comprende el por qué del embotellamiento

-Fue bendito conocerte. Pero tus pronósticos son bastante poco acertados, debo decirte. Es un amanecer luminoso.

domingo, 15 de julio de 2007

Humo bajo el cairel de espinas

Fumo bajo el cairel
mirando la veleta y cómo gira el gallo
De mareado nada más, yo estaría con náuseas
vomitando el pasto que crece por todo el jardín
alimentando las gramas bahianas con la sémola y queso
del mediodía

Pero no, éste resiste todo los embates del viento, la nieve y los gatos
los gatos salvajes que pueblan la medianera y las terrazas
robando la intimidad de la casa, violando la noche con sus maullidos en celo

Fumo, ya sin el cairel sobre mi cabeza
Ahora fumo lejos, mientras veo cómo brota una espina de mi sexo
cómo se escurre por mis axilas el viento secando mi sudor
los gatos, los talleres, todos me espían
cómo nace una rosa amarilla en mi pubis
y las cuatrocientas y ocho espinas que emergieron de mi vientre

Fumo, un poco más, y es otro quien lanza las bocanadas mías,
otro quien respira por mí el aire puro del patio
otro quien se pierde en la noche en los gatos
otro quien decide marearse hasta tumbarse en lugar del gallo
en la veleta que gime por el viento en el patio trasero.

Do caralho!

Y sí, porque me enojo como un niño
y actúo como tal hasta las últimas consecuencias
hasta que caiga sobre mí un yunque de dos toneladas
mínimamente

Ahí recapacito, recién
evalúo mi conducta y me dejo someter por la madurez

Me desprendo un poco de mi encierro autofagocitador
decapitador de los últimos buenos sentimientos que reinan en mi corazón
Pero hay que tomar en cuenta que cuesta, no es una faena sencilla

Cabizbajo, me desplomo en la palabra del perdón
reconozco y asumo mis infantiles modos -infanticidio actuando-
y después sí, todo vuelve a su normalidad, de la cual siempre estoy en duda.

Y sí, porque me enojo como un niño y me tapo con el cubrecama hasta la cabeza
no dejo que nadie entre en mi universo desparejo y no doy respuesta alguna,
siento pena por el otro, mi interlocutor en disputa, y al mismo tiempo disfruto
con maldad naïf, del acto.

Y molesta, lo sé
pero es así, mejor dicho, soy así
un señorito bien educado y muy caballero
pero con modos y un gran porcentaje de niñería encima

Qué malcriado, seguro
está certificado por miles de actitudes y silencios

Pero no todas son pálidas ni piñas que nos llevan cuesta abajo
cuando estoy bien, estoy do caralho!