domingo, 15 de julio de 2007

Do caralho!

Y sí, porque me enojo como un niño
y actúo como tal hasta las últimas consecuencias
hasta que caiga sobre mí un yunque de dos toneladas
mínimamente

Ahí recapacito, recién
evalúo mi conducta y me dejo someter por la madurez

Me desprendo un poco de mi encierro autofagocitador
decapitador de los últimos buenos sentimientos que reinan en mi corazón
Pero hay que tomar en cuenta que cuesta, no es una faena sencilla

Cabizbajo, me desplomo en la palabra del perdón
reconozco y asumo mis infantiles modos -infanticidio actuando-
y después sí, todo vuelve a su normalidad, de la cual siempre estoy en duda.

Y sí, porque me enojo como un niño y me tapo con el cubrecama hasta la cabeza
no dejo que nadie entre en mi universo desparejo y no doy respuesta alguna,
siento pena por el otro, mi interlocutor en disputa, y al mismo tiempo disfruto
con maldad naïf, del acto.

Y molesta, lo sé
pero es así, mejor dicho, soy así
un señorito bien educado y muy caballero
pero con modos y un gran porcentaje de niñería encima

Qué malcriado, seguro
está certificado por miles de actitudes y silencios

Pero no todas son pálidas ni piñas que nos llevan cuesta abajo
cuando estoy bien, estoy do caralho!

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