miércoles, 24 de febrero de 2010

Cine Detergente (o vamos los pibes, carajo)

Sin dudas, nada más escabroso y perturbador que esperar en la morbosa clandestinidad de la piratería aproximadamente cinco meses para verificar que una buena película de terror contemporánea española tiene su origen fundacional / argumental en un gusano de tequila. 

De más está decir que todo se fue al pozo ciego: el cura oh eminencia del Ministerio de Salud por el Combate contra los Posesos, que comanda un escuadrón corte counterstrike de cyber a las 7 de la matina - sin olvidar al argentino que aporta humor arengando por Kempes y sumando típicas riñas futbolísticas de quién la patea más glande - y como si fuese poca la cosa, el catolicismo tiene un protagonismo ridículo que desmorona lo bueno que existió en una primera entrega. 

Sin dudas, ahora sí estamos ante una película española, nada más evidente que esta secuela (de mala hostia).


Se viene a mi memoria, producto de una asociación libre o como bonus track de mi memoria residual, Honey, I shrunk the kids y en contraposición con Rec 2, la siento una película íntegra, madura y hasta más reflexiva. Hasta tiene más sustento argumental y terror durante la persecución de los insectos gigantes en el jardín.

1 comentario:

  1. AdelaEnElCarrousel2/28/2010 9:07 a.m.

    Entiendo que Ariel Casas además de ser argentino, dentro de la trama cumpla el papel de argentino (El GEO "Larra"). O sea; entiendo que el director sienta cierta afición o amor por el fútbol y quizás por el fútbol y el bromear argentino en particular (Lo que queda aclarado con el diálogo de la primera escena en donde se menciona el paso de Kempes, el Kily González y M.A.Adorno por el Valencia), ahora: no me explico cómo se pasa de eso a rematar la película con un "Vamo' lo pibe' carajo!". Si bien también a la primera producción le dieron un cierre similar, la que termina con la frase " Filma todo por tu puta madre", que pese a ser diacrónicamente inoportuna bajo mi parecer, ésta no suena chocante. Al menos guarda coherencia.
    Me resultó hasta gracioso, en realidad todo el cine rió, cuando se escuchó semejante grito dominguero a esa altura de la película, película dicho sea de paso etiquetada como de "terror/suspenso".

    En sí; medio pelo. Se suponía que tenía el fin de esclarecer los huecos que la primera parte había dejado. A mí no me iluminó más que lo que una de sus ficticias linternas iluminan.
    Y el final... Bueno, además de básico es llanamente comercial. Creo que el concepto de "Final abierto" se degeneró; estas películas no te dejan nada interesante en suspenso, lo que dejan es a un personaje en primer plano en pose y con cara de "estoy tramando algo". Y efectivamente directores y guionistas están tramando algo para este personaje: un largometraje de 80 minutos con un título adornado por X número que 'Oh! Coincidencia' es el número inmediato superior de la película que elegiste ir a ver sin saber que se convertiría en episodio y por la que hace una hora y pico pagaste 18 mangos. En fin; un robo.

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