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26/2/12

Despertares no tan tóxicos


El Señor Javier Downes sacó recientemente su primer disco solista, "Despertar en un dibujo atómico". A continuación una hermosa crítica del disco hecha por Francisco Picone.

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“Hermano: no todo está mal. Mirá lo que recorriste”

          Cita adaptada de "Gran Man"









Salió el disco de Javier Downes, señores. Y la espera no fue vana.

Trece canciones que son una fiel radiografía de cuerpo entero de este artesano del desamor, incesantemente autorreferencial en las buenas y en las malas.

Trece canciones precisas, completas, muy elaboradas; una larga confesión de cerca de cuarenta minutos que no cualquier cristiano estaría dispuesto a escuchar hasta el amén.

Trece canciones. Probablemente la manera más simple y menos arriesgada de introducirse en este fabuloso pantano mágico de lodo benigno que es el universo de Javier Downes.

Nos invita a sumergirnos en él ya desde Intro, el primer track. Con una amena atmósfera onírica, paisajística, de colores a medio camino entre luminosos y desconfiados de la vida; un pequeño viaje de placer artificial y duda.

Muchas dudas o una sola duda, que se desliza perpetuamente a la velocidad de la luz tenue. Planea a media altura, y llega a un abrupto final inesperado (¿aterrizaje forzoso?), dando lugar casi sin respiro al tema más crudo y compadrito de todo el disco.


Micro escolar, el bad boy track, la canción insana de “Despertar en un dibujo atómico”. “Este asado va a caerte pesado”, advierte. Y por lo amenazante del clima, parece hablarle al escucha siendo ese asado una alegoría del disco que está apenas arrancando. Cargada de tinta -roja, naturalmente- de calles empedradas, llenas de amenazas que rezan navajas y tajos. Canyengue del siglo XXI en clave de hip hop sudaca.

La siguiente canción, Amantres, es un peluche cariñoso en comparación. La contracara inocente y esperanzada. “Pongo toda mi sensibilidad para no hacerte mal / quisiera soltar la represa de tu amor y disfrutar”, dice, entregando enormes olas de pureza y optimismo. Aunque siempre persiste la duda, ese desconfío-de-la-vida inherente que se adivina a lo largo de todo el disco.

Párrafo aparte para la notable interpretación de la batería pura-sangre de Jorge Sabelón. Un armónico equilibrio entre el golpe seco, contundente, y la profunda gravidez y distensión propia de un sabio del instrumento (que conste: la semejanza con el apellido es pura coincidencia).      
  
Internet se abre paso con el ingenioso recurso del ya retro sonido emblema del dial-up al conectarse a la web (metáfora precisa de los 90s). Otrora engorroso, hoy tan tierno que despierta la sonrisa de los más nostálgicos. El juego de palabras y consecuente guiño sonoro es decididamente lúcido:  “yo pasé por ahí para charlar con algún infeliz”, revela no sin antes dejar en claro su cinismo. Quienes lo conocen saben que no pasó por ahí sólo para charlar con algún infeliz sino para vivir en gracia con ese estado. Basta escucharlo decir “la internación es una linterna hacia vos” para comprender que quien nos interpela sí sabe de qué está hablando.

Siempre que esté cantando (siempre, señores), Javier nos está diciendo algo. No hay una sílaba que no esté sentida; concentra “puro sentimiento” el canto, el decir de Downes, y su devenir narrativo.

Buen momento es la otra balada del disco. Desde la introducción nos recuerda en su contexto sonoro a los últimos trabajos de Andrés Calamaro. Pianos tratados suavemente, trompetas cálidas, percusiones y guitarras acústicas acariciadas con dulzura. 

Llegamos a la sexta canción y ya está más que garantizado que la búsqueda camina -sinuosamente- por el barrio del eclecticismo: en esta oportunidad nos sorprende con una pieza de corte netamente jazzero. Clásico, elegante y acústico. Chiusso, es una inyección de swing que aporta instantáneamente la cuota necesaria para descomprimir el matiz agridulce saboreado durante la primera mitad del disco. Es una nueva introducción como puente a lo que será el costado más introspectivo del disco: el lado b, más ligado a su primera adolescencia.

Sí, señores, sin dudas este disco puede leerse perfectamente como los diarios íntimos que Javier nunca escribió. Al menos, nunca en un libro cerrado con candado, destinado al “querido diario” y dejado reposando bajo la suavidad de una almohada.

Abre este segundo tomo con dos canciones compuestas a sus 13 años: Gran man y Sin sentir (la última con ecos del rock latino de Santana). Paradójicamente, se trata de las canciones más proféticas y resplandecientes. Las de halo más místico. Aunque claro, siempre la duda.

Surge ya una reflexión casi ineludible: ¿Es posible la convivencia entre chicos internados que esperan “el evento” (o esperan estar muertos) y niños que saben amar y nadar en gotas contentas, todo eso a media canción de distancia? ¿Es posible el maridaje en un mismo disco de ritmos callejeros, sugerentemente violentos de una canción como Micro Escolar y aquellas guitarras empalagosas, backing vocals falseteados y abarrotados de miel de Amantres?

Es posible implorar ayuda (“sáname de esta tristeza”, en Chiusso) y plantarse casi en simultáneo, o apenas unos minutos después, como una especie de guía espiritual entregando parte de su iluminación (“me encontré un atajo a la eternidad”, en Sin Sentir “hay un rescate y lo tendrás que encontrar” en Gran Man). Sí, señores. En el universo de Javier Downes todo esto resulta posible. Y genuinamente. Quienes lo conocen pueden dar fé. Alcanza con escucharlo.

Sigue Canciones Bonitas, la primera de las tres que toma prestada de sus amigos. En este caso la autoría es de Gonzalo Formoso, actual bajista de El gran búfalo blanco, ex compañero de ruta musical de Javier al comienzo de esta década. El rock hablando acerca del rock, interrogándolo con dureza; exigiéndole “que suene bien la canción del horror”. El clima es levemente asfixiante, en sintonía con una interpretación vocal desgarrada que deja al oyente condenado a no quitarle los oídos de encima. Dentro de esta trama de diálogo sucede una frase en clave de cita, apenas perceptible, a Esa estrella era mi lujo, de Carlos Indio Solari. ¿Marcando territorio? ¿Homenajeando? De nuevo: el rock hablando del rock.

Turno ahora de La nariz del rey, composición del multiinstrumentista Julián Repetto, músico de Los Grumis, también ex partenaire musical de Javier, años luz atrás. Es un meta-reggae narcótico, oscuro y sintético. Un groove de influencias más bien blancas. A tono, casualmente, con la tónica de la lírica de la canción (ejemm).

El primer bonus del disco expone un Javier más puro y despojado. Un pedigree cruza entre Tanguito y Pity Alvarez. Por cierto, su arista más filosa. La del policía nos regala una frase memorable por su mordacidad: “¿Por qué te fuiste con un rati? / Hubiera preferido que te fueras con mi amigo”. Una composición redonda que se regocija en la tragicomedia. Un hit desgarrador que sobrevivió al reviente y viene en forma espectral. Otra faceta del universo de Javier (y van…). En el mismo track hay una segunda cita, esta vez más explícita: Por ejemplo, una canción de Mateo y Cabrera (próceres de la canción mística uruguaya) y seguimos con las declaraciones de principios estéticos. Marcando territorio una vez más para definir la línea conceptual del estilo de este joven cantautor santelmiano.

El segundo bonus es una canción de Diego Briata, quien supo ponerle la guitarra a las composiciones de Javier cuando tocaban juntos (también con Julián Repetto) en su grupo de la adolescencia, La Infinita. S.O.S. también viene con ciertos ecos jamaiquinos, contiene un lirismo barrial –de vuelo enigmático- y hace referencia explícita a un escenario ligado a la estimulación química al igual que La nariz del rey.

El encargado del arte de tapa es un polifacético artista del Sur del Conurbano Bonaerense, Fernando Ghersini, quien raciona su tiempo entre las letras, la experimentación sonora y los pinceles. En este caso con una obra por encargo del autor del disco. En perfecta concordancia con la esencia de Downes, la estética es meramente artesanal y desprejuiciada. Trazos simples, colores vivos. Referencias a un erotismo a medio camino entre naïf y perverso: un duende de espaldas, desnudo de la cintura para abajo,  siendo observado bajo la sugerente mirada de una princesa también desnuda (aunque en su caso de la cintura para arriba). Todo en el marco de un escenario idílico de fábula campestre, bucólica, onírica. Cordialmente asaltada por cierta simbología nuclear. ¿La moraleja? Saquen sus propias conclusiones, señores.

El nombre del disco es, una vez más, fruto del intertexto con la cultura rock. Una obvia referencia al título de una canción de Tango (José Alberto Iglesias, Ramsés VII): “Despertar en un refugio atómico”.

La otra referencia obvia a Tango (Donovan el protestón, Drago. Nunca “Feroz”, por favor): es la imagen generada cuando lo vemos dejar cuerpo y alma tocando solo con su guitarra de cuerdas de nylon cualquier madrugada de un día de semana en algún tugurio porteño.

El disco pasa por infinidad de momentos, estilos y estados de ánimo, pero hay un valor que dura, queda instalado en el escucha atento y es lo que genera: Respeto, señores. Genera respeto y atención, que acá hay arte genuino y verdadero. Hay alguien contando historias, hay alguien ahogado en gritos desesperados en busca del amor, la comprensión, la redención. Intentando librarse del dolor a través de la canción. Eso es para lo que Javier Downes está en este mundo.

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Para comprarlo recomiendo ponerse en contacto directo con su autor a través del siguiente correo: javaier@hotmail.com; también pueden adquirirlo en "Disquería T", Lavalle 744 o en "Abraxas", Av. Santa Fe 1270 Loc. 74/76. Para los curiosos, les dejo un video con una canción que forma parte del disco.

7/2/10

Mercurio, azufre y sal


En la época medieval, los alquimistas consideraban que toda sustancia se componía de tres partes: mercurio, azufre y sal. El mercurio es la sustancia húmeda nacida en la semilla de todas las cosas, el azufre es el fuego celeste que genera la forma interior de lo más profundo de la materia y la sal es el asiento fundamental de toda naturaleza. Estos tres principios forman un átomo energético primitivo de donde fluye el universo entero.

Estos componentes representaban lo que comúnmente se llama al espíritu, alma y cuerpo. Tres elementos crudos que hacen de algo diminuto algo increíble.

Me interesa esa relación entre materia y energía. Me gusta pensar que a esta energía se le puede poner forma y color y plasmarla en mis dibujos. A su vez, la relaciono con la idea de la mujer, de una mujer, de mí misma, concibiéndome como un resumen completo del universo o macrocosmo. Un microcosmos en donde todo puede suceder, donde sueño y realidad conviven en una misma imagen y tanto la materia como la energía están presentes.

Irana Douer nació en Buenos Aires, Argentina en 1984. Recientemente terminó la Licenciatura en Artes Visuales con orientación en pintura en el IUNA, donde se ha formado con profesores como Gabriel Baggio, Patricio Larrambebere, Rodrigo Alonso y Alfredo Portillos, entre otros. A pesar de que ha participado en varias muestras internacionales y ha tenido una muestra individual en USA, esta es su primera muestra individual en la Argentina.

Trabaja freelance como ilustradora y ha participado en libros de ilustración de nivel internacional, como Victionary y Cream Magazine, y ha ilustrado para diversos proyectos en distintas partes del mundo. Al mismo tiempo, cura y edita Ruby Mag, revista de arte online que compila el trabajo de diferentes artistas de todo el mundo en una publicación mensual.

www.flickr.com/irana
www.keepinmind.com.ar

22/11/08

Criminales



El haudenschildGarage, Spare Parts Projects presenta:

Un crimen tiene varias historias
La distancia más corta entre dos puntos nunca es una línea recta

29 de noviembre 2008, Buenos Aires, Argentina


Un crimen tiene varias historias es un proyecto de cadáver exquisito comisionado y producido por Eloisa Haudenschild y Steve Fagin del haudenschildGarage, basado en el cuento de Ricardo Piglia, La loca y el relato del crimen (1975), que acontece en Buenos Aires y que fue tramado junto con los co-conspiradores Judi Werthein, Sonia Becce y Alejandro Ruiz.

El texto de Piglia generará dos obras de sitio específico y un cuento comisionado al escritor argentino Washington Cucurto.

En mayo de 2008, el haudenschildGarage viajó a Buenos Aires para reunirse con la curadora argentina Sonia Becce y la artista argentina Judi Werthein, quienes seleccionaron a un grupo de artistas para el proyecto trabajando en instalación, fotografía y video. De este grupo, el haudenschildGarage y Alejandro Ruiz seleccionaron a los artistas Roberto Jacoby, Fernanda Laguna y Rosalba Mirabella.

El 29 de noviembre de 2008, un espectáculo multidisciplinario de un solo día, organizado por el productor argentino Alejandro Ruiz, comenzará con un video de la elegante interpretación hecha por Ricardo Piglia de su propio texto realizado especialmente para nuestro evento y estrenado en Malba – Fundación Costantini (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires).

Nos trasladaremos de la recepción de apertura en Malba – Fundación Costantini a la fiesta de cierre en La Boca pasando por los proyectos de Jacoby, Laguna y Mirabella en un banquete ambulante de cultura y comida.

El ultimo capítulo de nuestro espectáculo será la interpretación inaugural del brutal y brillante cuento de Washington Cucurto, comisionado por el haudenschildGarage como respuesta a La loca y el relato del crimen de Piglia. Cucurto y el colectivo literario Eloisa Cartonera realizarán una lectura del cuento en conjunto en su espacio en La Boca. Un catálogo del proyecto completo y una edición limitada de un survival kit, que será proporcionado al auditorio en Malba para facilitar su viaje, serán producidos en colaboración con Eloisa Cartonera.

6/11/08


Cuadros de una exposición

Alfredo Prior | Nahuel Vecino

Técnicas mixtas
del jueves 20 de noviembre de 2008 al jueves 1 de enero de 2009
en Galería Vasari, Esmeralda 1357, Capital Federal.

22/10/08

Obsesiones Intermedias



Alejandra Wolff / Carla Benedetti / José Pedro Godoy / Santiago Iturralde

Texto: Lina Ximena Aguirre

masottatorres

arte contemporaneo

Mexico 459

La muestra permanecerá abierta hasta el 8 de noviembre. Lunes a viernes de 14 a 20hs / sábados de 16 a 20hs. Más info, aquí.


9/6/08

En la previa al día de la bandera recomiendo...


Y el chiko en cuestión se llama Martín, que por cierto, también escribe en su cuarto del que siempre siempre se olvida cerrar la puerta.