13/10/08

Lobotomía festiva

Mis queridos blandengues




.Blandengue (según la Real Academia Española, atenti!)













1. adj. despect. Blando, con blandura poco grata.

2. adj. Dicho de una persona: De excesiva debilidad de fuerzas o de ánimo.

3. m. Ur. Soldado de caballería de la Guardia presidencial y de la Corte de justicia de la República Oriental del Uruguay.

Aventón

12/10/08

Mathilde



Jacques Brel, primer performer y rapero belga. Chansonnier que sudaba rostro y camiseta sin igual y pedía a gritos que no lo dejen. Y claro, también se le reía en la cara a los viejos burgueses.

El diván de Levrero

—Sue, Sue, Sue...¿no le dice nada?
—No, doctor. Ojalá me dijera algo. Es obsesionante.
—Para mí es muy claro, pero preferiría que lo dijera usted mismo.
—Oh, déjeme, doctor. Estoy cansado. Tengo sueño.
—¿Tiene qué?
—Sueño —respondí malhumorado—. Anoche no pude dormir bien. En realidad, hace varias noches...
—Sue... ño —el psiquiatra sonreía ampliamente y se frotaba las manos— Sue... ño. ¿Comprende?
—¿Sue... sueño? Oh, es una estupidez. ¿No puedo dormir porque me obsesiona la palabra sueño? ¿O la palabra me obsesiona porque no puedo dormir? Es un círculo vicioso que no explica nada.
El psiquiatra señaló con la punta del lápiz una hoja de apuntes. Seguía sonriendo con satisfacción.
—Su padre, según usted mismo me dijo hace un rato, era profesor de inglés.
Yo asentí.
—A ver, entonces, asocie un poco más. “Sueño”, en inglés...
—”Dream” —respondí rápidamente — Se dice “dream”, ¿verdad?
—Exactamente. Ahora busque un anagrama... cambie de lugar las letras, busque un poco...
Yo resoplé.
—Eso del complejo de Edipo...qué tontería. ¿Estoy enamorado de mi madre?
—Digamos que la busca. “Madre” se reordena en su inconsciente subyugado por un superyo paterno, formando la palabra inglesa “dream”. Pero la represión no permite que aflore tal cual; lo traduce al español, y aún así sólo puede aflorar parcialmente, y disfrazado con un nombre de mujer, otra vez en inglés... De paso, recompone la pareja padre-madre, una evocación femenina y masculina al mismo tiempo. Allí tiene a su Sue.
—El anagrama podría ser también “merda”, en italiano —me había invadido una furia irracional— Mierda, ¿no le parece? Uno de mis abuelos era italiano, y...
—Es lo mismo. La regresión lo lleva a las etapas anales de organización de la libido. Mierda, madre. Lo que habría que estudiar es el porqué de esta regresión. ¿No está satisfecho con el sueldo que gana, con su clase, con el trabajo que realiza...?
—Oh, creo que sí. Demasiado satisfecho, tal vez.
—¿Demasiado?
—Bueno, quiero decir... Hay una chica clase F, que...

Extraído de Los ratones felices (Espacios libres)

Robo a cinco manos y 7 pies de altura

Estimado Jorge Mario Varlotta Levrero,

Le dejo escrita esta carta en su nicho ya que considero que robó ideas puntuales de mi libro Espectros mudos y aunque las haya trabajado magistralmente, no puedo más que sentir rabia cada vez que vuelvo a leer sus cuentos. Para ser más exacto y usted pueda asegurarse de la validez de mi intimación, le comento que su cuento Noveno piso es claramente una alteración de mi cuento Escaleras; no podría haber sido menos alevoso su plagio. Que quede claro que no estoy considerando un diálogo que jamás fue publicado y no sé cómo lo habrá obtenido. Le recuerdo caballero que era para la revista El mal paso, que según decían era una obra teatral imposible de representar y pertenecía a la sección El ascensor. De todas formas, su proceder es totalmente erróneo y temo que si sigo leyéndolo, con todo respeto, cada vez encontraré más similitudes entre su obra y la mía. Sepa disculparme, pero no creo en las casualidades y sí en los imitadores y vividores del prestigio ajeno. De ahora en adelante, me dedicaré a copiarle y no le daré tregua a esta venganza sin nombre, sin fin.

Atentamente,

La mejor rola para tu ensalada de pimientos