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26/5/18

Hipoxifilia en el último día en la tierra



Intento aprender de los errores de mi vida anterior, mi amor, como cuando veo mi cuerpo muerto con una leve erección: comprendo que la hipoxifilia no fue una buena idea.

7/2/10

Ceferino era uruguayo (o la danza de las algas marinas)

Si exisitiese un destierro para mí, o en todo caso, tuviera que exiliarme, hoy eligiría como destino el departamento de Rocha. Despojarme de cualquier ambición helada y hundirme en el mar frío, raspar mis pies contra la conchilla salvaje y las rocas filosas. Sentir durante la noche el acecho, el ojo curioso del faro y dejarme perder en las calles angostas hasta terminar en alguna playa oscura. Inundar mi cuerpo de la fragancia silenciosa de las hortensias, desayunar en algún carrito las comidas más contudentes y cargadas de triglicéridos que he visto en tiempo.



Untar mis manos y volver a dibujar el trazo sinuoso en las hojas del cuaderno de tapa marrón y ver, ocasionalmente canales de cable - el mismo cable que se conecta a esta casa - para esquivar el día o la inmensidad de la noche. Darme a la danza de las algas y sentirme con hambre. 



Hambre del espíritu que tira por dentro y desea salir del agotamiento del cuerpo. De las estructuras de soporte, de la locura del día, de los humores de la humanidad nefasta, de la vorágine vampírica. De los reflejos cansados y las acciones estereotipadas. Ir en marcha con los albatros hacia donde sea. 

Descansar la vista bajo la sombra de cualquier árbol y sentirme más anónimo que en Buenos Aires.
Sentirme extranjero realmente y descubrir otras simplezas y complejidades en el aire. Otros componentes a los habituales que van consumiendo la belleza.

Ceferino estuvo presente en Uruguay. Su vida de indiecito pro occidente, monástico, elegido para reinvindicar una paz que nunca existió. Una paz que se presentó en tantas oportunidades en Rocha. Sin tantos vicios europeos, sin aguardiente, timba ni escenario para el acoso y el ascenso del corpus Christi. 

Mi vía cruxis llegó hasta Punta del Diablo, un paraje ideal, donde uno siente encajar a la perfección con el idioma carente, la vida ausente y los sonidos del hábitat. Los visitantes de temporada quedan fuera del encanto, o lo alzan cuando es necesario.



Pero ser turista es parte de eso. Volver. Retornar del placer de los 45'' del cigarro al trabajo de nuevo. Volver a los vicios, el smog, la crudeza del aire, el calor. Volver a sentir ambiciones sin límites ni propósitos. Volver a sentirse perdido pero organizado, con una agenda completa de actividades y un itinerario no cómodo, pero sí funcional a la comodidad del mundo. 



Ahí el indio palmao lleno de enfermedades papales, puede ser canonizado. Será un santo varón para la alegría de algunos vendedores de estampitas. Ahí siento la gravedad del mundo y quiero perderme como antes. Perderme en serio, en lo desconocido. En el misterio. En la belleza. Olvidar los tiempos y el capital humano siniestro. Sentirme rodeado de árboles, casas de paja pequeñas, aguas vivas noctámbulas y dulces de leche cremosos y cualitativamente más sabrosos.

Dejar que el renacer se vuelque sobre mí en su amplitud devoradora. Volver al campo de exploración. Dejar las nimiedades por un instante que dure toda la vida. 

Que pase bien.

1/5/09

La conquista del pájaro en un otoño sospechoso



porque pájaro es una palabra
¿no sabés acerca de un pájaro?

dá dádá dádá dádá dádá dádá dádá dádá dádá dá

hombre hombre, dá dá

hombre hombre, dá dáhombre hombre, dá dáhombre hombre, dá dáhombre hombre, dá dá

Te voy a contar sobre dos pájaros carpinteros que estaban, pues, subidos a un montecito frente al comedor de la planta, los vi ayer pasadito el mediodía, mientras fumaba mi cigarro ceremonial pre deglutir. Estaban ahí lanzados, detrás de la clínica médica con el pecho amarillo resaltado sobre el pasto, germinando y arrasando con las gamas del predio.

"Walter Lantz habría de inspirarse con una Safo emplumada que picoteaba el techo de su cabaña de descanso; el insomnio y el ave dieron lugar al maravilloso sonido loco loco loco (cracked nut) del technicolor".

porque pájaro es una palabra que inventaron unos señoritingos que inventaron a su vez el trash antes que el punk, o sea, eran basureros y tenían la poética del ready made en sus manos, el surf a un costado, pero nadie sabe de surf, ya lo dijeron los beach boys y no los voy a refutar. además, yo qué sé: hawaii no es mi hogar.

y tenés cara de gitana y unos ojos superbe profundos, ¿qué más da? sos un encanto, es todo lo que sé sobre Lola, más no me podrás sacar y no entiendo de mutaciones en Jacobo, ¿qué más da?, repito en el auditorio.

hombre hombre, dá dá

y no viniste de Egipto, donde queman cerdos con (o sin) gripa y mosquitos del conurbano pestilente donde se fumiga con fuyí olor a lavanda, oh so nice!

es el apocalipsis, nena. sabíamos que estaba casi al llegar: cuando sudábamos, cuando mirábamos un par de hojas caer del ciruelo, cuando el termómetro seguía estival pese a todo innuit, cuando los espirales eran más buenos que lassie y los moscos me devoraban de a poco como pequeños transilvanos voraces.

pero no, escucho ese himno magullado por mi maxilar, la gloria recorre mi sangre europea con "walk on, walk on" llegando a dialog textil con tarimas rascandocielosquelucencomogalponesviejos y la bendición del gato negro que se cruza fugaz temeroso en mi camino hacia la cabina de Jara mientras los clarks hacen sonar sus bocinas y la cumbia rica brilla con los difusos rayos de sol que vienen del cementerio, al frente.

-no usaremos barbijos, Ricardo.

la belleza del segundo acotado del canto del pájaro carpintero es gelatina.

porque pájaro es una palabra
¿no sabés acerca de un pájaro?