Amanece
Despierta
Allí el arco que surca los durazneros,
Lee el maestro bajo el estanque
caído de sus manos.
Trepan los lagartos entre la tarde que cae sobre la clase
Ríen sus alumnos
hay quienes desean marcharse
los más débiles huyen, consagrados al campo
El maestro vuelve a dormirse,
sobre su libro
Contagia el bostezo a sus discípulos
Duerme
Anochece
12/11/04
28/10/04
Boda búlgara
Hoy sentí mis piernas adormecidas
caídas entre los barrios sureños
Tomé las manos y sentí, muy frías
temblaban del gentío de las esquinas
Me empolvé el rostro con ollín
y me uní a una orquesta búlgara
Perdí mis oídos en manos de niños
Eran tardes los soles que alumbraban
cenizas de olores volcados en repisas
Conté con los dedos hasta cinco y levanté
Creo haber olvidado parte del cuerpo
tal vez ni siquiera corría
pero comí pan de azúcar
y sé que mis labios sabían dulces
Si estaba encerrado en una jaula de hierro
esculpido en una nube de malos tiempos
o en un río repleto de cañaduz seco...
Porque mis oídos retuvieron en manos de niños,
las risas de gaitas, entre los novios y su fiesta
caídas entre los barrios sureños
Tomé las manos y sentí, muy frías
temblaban del gentío de las esquinas
Me empolvé el rostro con ollín
y me uní a una orquesta búlgara
Perdí mis oídos en manos de niños
Eran tardes los soles que alumbraban
cenizas de olores volcados en repisas
Conté con los dedos hasta cinco y levanté
Creo haber olvidado parte del cuerpo
tal vez ni siquiera corría
pero comí pan de azúcar
y sé que mis labios sabían dulces
Si estaba encerrado en una jaula de hierro
esculpido en una nube de malos tiempos
o en un río repleto de cañaduz seco...
Porque mis oídos retuvieron en manos de niños,
las risas de gaitas, entre los novios y su fiesta
Villa Elisa
Vienen murmullos sobre los vientos atonales
porque esta noche viajo en tren
Oigo el verdor de los árboles chocando contra el vagón
porque esta noche viajo en tren
Se apagan las luces adormecidas en las alas de mariposas
porque esta noche viajo en tren
Las correas se despedazan y el asiento se ensancha
porque esta noche viajo en tren
Siento Villa Elisa, siento las vías
qué tan lejos queda el lugar fulgor de la mañana
El frío encantador que brota en caliente
unido a mis brazos, se levanten los rieles
Quiero abrigar cada tren, en Villa Elisa
que soplen las espigas y se sienten de cuclillas
Porque soy parte de la tierra que se esparce
Porque huelo el canto de los roedores
Y Villa Elisa me esconde
porque ahora carezco de nombres
porque esta noche viajo en tren
Oigo el verdor de los árboles chocando contra el vagón
porque esta noche viajo en tren
Se apagan las luces adormecidas en las alas de mariposas
porque esta noche viajo en tren
Las correas se despedazan y el asiento se ensancha
porque esta noche viajo en tren
Siento Villa Elisa, siento las vías
qué tan lejos queda el lugar fulgor de la mañana
El frío encantador que brota en caliente
unido a mis brazos, se levanten los rieles
Quiero abrigar cada tren, en Villa Elisa
que soplen las espigas y se sienten de cuclillas
Porque soy parte de la tierra que se esparce
Porque huelo el canto de los roedores
Y Villa Elisa me esconde
porque ahora carezco de nombres
24/10/04
Otro policial negro
Aluminio
Bagaje de mosaicos harapientos
despiertos bajo la bitácora del marinero de Birmania
el norte estallaba al desencuentro de las gaviotas
y sobre la proa se alzaban langostas plenas de belleza.
Desperté, pues como decía, en el bisoñé del dueño del feudo
sin embargo, no he visto al embustero cargar con el cesto de flores,
ni las bocanadas en silencio con olores verdes,
de buques cargados de peces, de mantas y congrios
Sólo el tatuaje del mandala en mi antebrazo, de inetnsidad tan opaca,
experimenta las formas torcidas de los que alguna vez fueron círculos.
Ya todo me ha sido negado
(recuerdo...)
Bajo el puerto, en el preludio de la siesta obrera
dos caminantes me hicieron un souvenir encantador
tragos de sabores enrarecidos
y yo acepté gustoso, no sería lo adecuado enfadar
aún no emepezaba a ver al prófugo asesino y sus camaradas pensarían que les era descortés
Vulgar!
Oro
Pero los perros huelen el movimiento falso de los labios
y rompieron en ladridos, ante mi la desdicha de quien les habla
Prisionero me hicieron en un cubículo etéreo, repletos de relojes de arena
Quién carga con mi bastón?
La señora asesinada en el patio, ahora danza en otros cielos lejanos al mío
y las piernas vueltas trazos de raíces secas penetran en mi cuerpo
Dónde comenzó la siesta que no recuerdo las horas?
Ha estallado el sol heleno por el baile desparejo de la luna
y las estelas rompen contra la puerta de mi cuarto-prisión.
Bronce
Aún investigo sobre mis bigotes, el olor del sésamo volcado en la mesa
los pelos quebrados en la víctima y los pulgares de carbonilla en los senos de Marvella
Puñado de miserias, alquien golpea la puerta
se derrama la tinta de moluscos sobre la hendidura
mi idiosincracia sin tretas, me lleva el demonio como coartada
a beber los tragos oscuros del barman anónimo a mis ojos.
Barbilla teñida y manos pintadas
la merma de vida pagada en bocados de llagas,
brote tras brote, exánime el codo gris
Y honesto el hijo de puta, que pía tras la puerta
que coaja mi orgullo estrecho, repitiendo en períodos convulsionantes,
que el pulpo quiere silencio
Bañera de bravucones,
me quito el sombrero ante el moroso de la ley
para pintar las telas de mi intestino del oscuro marino.
Que bello cómo pinto bajo materiales delictivos!
Bagaje de mosaicos harapientos
despiertos bajo la bitácora del marinero de Birmania
el norte estallaba al desencuentro de las gaviotas
y sobre la proa se alzaban langostas plenas de belleza.
Desperté, pues como decía, en el bisoñé del dueño del feudo
sin embargo, no he visto al embustero cargar con el cesto de flores,
ni las bocanadas en silencio con olores verdes,
de buques cargados de peces, de mantas y congrios
Sólo el tatuaje del mandala en mi antebrazo, de inetnsidad tan opaca,
experimenta las formas torcidas de los que alguna vez fueron círculos.
Ya todo me ha sido negado
(recuerdo...)
Bajo el puerto, en el preludio de la siesta obrera
dos caminantes me hicieron un souvenir encantador
tragos de sabores enrarecidos
y yo acepté gustoso, no sería lo adecuado enfadar
aún no emepezaba a ver al prófugo asesino y sus camaradas pensarían que les era descortés
Vulgar!
Oro
Pero los perros huelen el movimiento falso de los labios
y rompieron en ladridos, ante mi la desdicha de quien les habla
Prisionero me hicieron en un cubículo etéreo, repletos de relojes de arena
Quién carga con mi bastón?
La señora asesinada en el patio, ahora danza en otros cielos lejanos al mío
y las piernas vueltas trazos de raíces secas penetran en mi cuerpo
Dónde comenzó la siesta que no recuerdo las horas?
Ha estallado el sol heleno por el baile desparejo de la luna
y las estelas rompen contra la puerta de mi cuarto-prisión.
Bronce
Aún investigo sobre mis bigotes, el olor del sésamo volcado en la mesa
los pelos quebrados en la víctima y los pulgares de carbonilla en los senos de Marvella
Puñado de miserias, alquien golpea la puerta
se derrama la tinta de moluscos sobre la hendidura
mi idiosincracia sin tretas, me lleva el demonio como coartada
a beber los tragos oscuros del barman anónimo a mis ojos.
Barbilla teñida y manos pintadas
la merma de vida pagada en bocados de llagas,
brote tras brote, exánime el codo gris
Y honesto el hijo de puta, que pía tras la puerta
que coaja mi orgullo estrecho, repitiendo en períodos convulsionantes,
que el pulpo quiere silencio
Bañera de bravucones,
me quito el sombrero ante el moroso de la ley
para pintar las telas de mi intestino del oscuro marino.
Que bello cómo pinto bajo materiales delictivos!
20/10/04
El último cigarro de Sandro (Finale sin Allegro)
Sí, he dicho. He hablado. He temblado hasta llegar hasta este lugar. He volteado mi mirada del público.
Quiero fumar mi último cigarro, con la colilla quemándose por completo,
hasta pulverizar el filtro y que las cenizas se las trague el iluminador.
Cantaré sin respirador, de espaldas a mis admiradores y al retrato de mi madre, madre!!
Porque no quiero más sus comentarios, porque ya no quiero ser un "star". Porque no soy ni fui prodigio, ni de bocas lejanas ni cercanas, no emulé a poetas, no divulgué mis miserias, sino mis proezas. Aunque ya no siento la necesidad de los aplausos, ni los insultos del más digno espectador. Tampoco el tibio resplandor de la palma sobre mi hombro! Porque soy utilitario, soy producto de la casualidad de los ojos bizcos. Reflejo ilusorio, sólo un hombre de los suburbios. Y no quiero sus cafés fuertes ni sus vinos. Quiero agua, maldita sea, agua!
Sin embargo, dejo que vean mis piernas, las prosas que se desarman en este baile, en el contorneo de mi última danza. No verán mi rostro, nunca más! Mi pie, cómo vuela entre las masas, entre la mugre que se descalza para conquistarme. Mis rodillas, las gastaré sobre las tablas, las cubriré del barniz más barato, mal pasado, de este teatro hecho pedazos, para que las coman, antropófagos.
A ustedes también, los que no me escuchan, no les gustó mi versión de Exraños en la noche? Púdranse en su Frank Sinatra! Coman mis gemelos, en trozos pequeños, no se atraganten. Rocíenlos con jarabe y cauterícenlos! Temo por la salud del noble.
Tomen mi cadera, que me agito y mi colilla ya me quema. Mi voz se cae entre ustedes, porque ya no quiero ser mímesis de nadie. Porque estoy harto de las miradas, harto del esplendor que gotea en estos escenarios anónimos. Desprecio a quienes me hayan hecho firmar este contrato demoníaco traidor. Quien me vendió este mercader sin rostro!!!!???
(Aplausos)
Derribenme, vamos! Vengan a mí, arránquenme lo poco que queda, rompan mi respirador pero no toquen las cenizas. Dejen que caigan hasta fundirse con líneas delgadas del viento. Ilumínenme, estoy en el resplandor de la ciénaga. Maquíllenme, dénme juventud a mis años, a mis arrugas, a mis cictrices. Dénme la receta de la felicidad. Quiero salvaciones de salas vacías, quiero que me masturben con sus dientes, que me arraquen
el falo lentamente, que lo destrocen y lo estiren entre sus labios. Coman lo que queda, animales. Destrúyanme, ya no quiero esta vida, muero esta noche sobre este escenario.
Como Kamikaze, planearé hasta los portaviones americanos, hasta fundirme en sus turbinas y morir en la belleza de mi vida, en mi sagrado honor. Incinerame en mi colilla. Porque estoy harto de la oscuridad, de la luz, de los llantos, de las risas.
Tomen mis brazos, córtenlos...arrgggggggggggg!!!!! Veo la luz del día, en la hendija de la puerta tras el telón. Corten mi cabello, rompan cada brote, cada cana mal teñida. Beban de mis poros, absorban mi sangre, vampirícenme, malditos. Aliméntense. Beban.Todavía no es del todo de día.
Bebaaaaaaaaan! No duden, sin compasiones estúpidas, coman mi lengua!
(Aplausos)
8:08 a.m.
Las butacas vacías cubiertas de ramas de pino, de paños menores sucios y fotografías en blanco y negro. Un señor limpia la sala silbando un tango, funesto.
Caen los focos junto a los cables del iluminador. La orquesta se levanta y portan sus maletas, huyendo en filas de silencio, rápido hacia sus conservatorios.
(SIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!! Amore!!!!!!!)Gime alguien.
Coagulaciones, algunos dientes, trozo de los labios. Sandro, queda sólo el grito lejano, el último grito de honor que hizo cuando perdía su lengua.
[[ Despabilaré entre sueños, de padres y madres, también de amantes. Recobraré fuerzas y tomaré el alatavoz, para hundir mi última canción en todo sus oídos, porque mi música no es para las masas, es para cada oído humano, cada criatura, para el mundo. Que me escuchen en pesadillas o despiertos, que desconozcan mi nombre y mi talla. Que sientan la fuerza de mis tonos, el amor del que hablo!! Seré el mortal feliz, bocas de ignorantes, porque he dicho y he sido el vulgar payaso de sus dramas. He caricaturizado sus trágicas vidas en mis sollozos. He bailado sus eyaculaciones veloces y sus orgasmos fingidos. Mastiqué las rosas enfermas de gusanos que nunca supieron cuidar. He lavado con mis manos sus ropas sucias, la mugre de su estupidez. Y me marcho, ante el oligrofrénico que represento, y el que ya no quiero ser. Ya estallaré en mi última canción, en los bosques, desiertos, zanjas. En el oído del sordo que escucha sobre las vías la llegada del tren. He muerto, y siento honor por ello...ahora duerman, entre mis pulcras cenizas ]]
FIN
Quiero fumar mi último cigarro, con la colilla quemándose por completo,
hasta pulverizar el filtro y que las cenizas se las trague el iluminador.
Cantaré sin respirador, de espaldas a mis admiradores y al retrato de mi madre, madre!!
Porque no quiero más sus comentarios, porque ya no quiero ser un "star". Porque no soy ni fui prodigio, ni de bocas lejanas ni cercanas, no emulé a poetas, no divulgué mis miserias, sino mis proezas. Aunque ya no siento la necesidad de los aplausos, ni los insultos del más digno espectador. Tampoco el tibio resplandor de la palma sobre mi hombro! Porque soy utilitario, soy producto de la casualidad de los ojos bizcos. Reflejo ilusorio, sólo un hombre de los suburbios. Y no quiero sus cafés fuertes ni sus vinos. Quiero agua, maldita sea, agua!
Sin embargo, dejo que vean mis piernas, las prosas que se desarman en este baile, en el contorneo de mi última danza. No verán mi rostro, nunca más! Mi pie, cómo vuela entre las masas, entre la mugre que se descalza para conquistarme. Mis rodillas, las gastaré sobre las tablas, las cubriré del barniz más barato, mal pasado, de este teatro hecho pedazos, para que las coman, antropófagos.
A ustedes también, los que no me escuchan, no les gustó mi versión de Exraños en la noche? Púdranse en su Frank Sinatra! Coman mis gemelos, en trozos pequeños, no se atraganten. Rocíenlos con jarabe y cauterícenlos! Temo por la salud del noble.
Tomen mi cadera, que me agito y mi colilla ya me quema. Mi voz se cae entre ustedes, porque ya no quiero ser mímesis de nadie. Porque estoy harto de las miradas, harto del esplendor que gotea en estos escenarios anónimos. Desprecio a quienes me hayan hecho firmar este contrato demoníaco traidor. Quien me vendió este mercader sin rostro!!!!???
(Aplausos)
Derribenme, vamos! Vengan a mí, arránquenme lo poco que queda, rompan mi respirador pero no toquen las cenizas. Dejen que caigan hasta fundirse con líneas delgadas del viento. Ilumínenme, estoy en el resplandor de la ciénaga. Maquíllenme, dénme juventud a mis años, a mis arrugas, a mis cictrices. Dénme la receta de la felicidad. Quiero salvaciones de salas vacías, quiero que me masturben con sus dientes, que me arraquen
el falo lentamente, que lo destrocen y lo estiren entre sus labios. Coman lo que queda, animales. Destrúyanme, ya no quiero esta vida, muero esta noche sobre este escenario.
Como Kamikaze, planearé hasta los portaviones americanos, hasta fundirme en sus turbinas y morir en la belleza de mi vida, en mi sagrado honor. Incinerame en mi colilla. Porque estoy harto de la oscuridad, de la luz, de los llantos, de las risas.
Tomen mis brazos, córtenlos...arrgggggggggggg!!!!! Veo la luz del día, en la hendija de la puerta tras el telón. Corten mi cabello, rompan cada brote, cada cana mal teñida. Beban de mis poros, absorban mi sangre, vampirícenme, malditos. Aliméntense. Beban.Todavía no es del todo de día.
Bebaaaaaaaaan! No duden, sin compasiones estúpidas, coman mi lengua!
(Aplausos)
8:08 a.m.
Las butacas vacías cubiertas de ramas de pino, de paños menores sucios y fotografías en blanco y negro. Un señor limpia la sala silbando un tango, funesto.
Caen los focos junto a los cables del iluminador. La orquesta se levanta y portan sus maletas, huyendo en filas de silencio, rápido hacia sus conservatorios.
(SIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!! Amore!!!!!!!)Gime alguien.
Coagulaciones, algunos dientes, trozo de los labios. Sandro, queda sólo el grito lejano, el último grito de honor que hizo cuando perdía su lengua.
[[ Despabilaré entre sueños, de padres y madres, también de amantes. Recobraré fuerzas y tomaré el alatavoz, para hundir mi última canción en todo sus oídos, porque mi música no es para las masas, es para cada oído humano, cada criatura, para el mundo. Que me escuchen en pesadillas o despiertos, que desconozcan mi nombre y mi talla. Que sientan la fuerza de mis tonos, el amor del que hablo!! Seré el mortal feliz, bocas de ignorantes, porque he dicho y he sido el vulgar payaso de sus dramas. He caricaturizado sus trágicas vidas en mis sollozos. He bailado sus eyaculaciones veloces y sus orgasmos fingidos. Mastiqué las rosas enfermas de gusanos que nunca supieron cuidar. He lavado con mis manos sus ropas sucias, la mugre de su estupidez. Y me marcho, ante el oligrofrénico que represento, y el que ya no quiero ser. Ya estallaré en mi última canción, en los bosques, desiertos, zanjas. En el oído del sordo que escucha sobre las vías la llegada del tren. He muerto, y siento honor por ello...ahora duerman, entre mis pulcras cenizas ]]
FIN
19/10/04
Estampida ecuménica
Desde el trazo curvo de las isla nórdicas
las personas comenzaron a impacientarse
desde las manzanas de ciudades modernas
de boulevards de cafés tibios
y desde las tiendas de nómades
de refugios anárquicos al arquitecto obsesionado
y meticuloso
Violentos movimientos, bebidas caídas
Los pueblos comenzaron a aplastarse contra el suelo
y las criaturas comenzaron su huída
Levantaron las piernas cuan alto el cielo
y juraron no pisar hasta que los pies alcanzaran el extremo
Temieron del viento, del fuego o del volcán
nadie lo supo jamás
simplemente, corrieron y ya
Las aves volaron en bajas distancias, sobre las laderas
los elefantes chocaron contra los árboles de cerezos
los axolotes nadaban en las corrientes cálidas del atlántico
asustados hasta los más evolucionados
Los coliseos, colmados de gusanos, se hicieron moscas
las ciudades depredaron el incesante sonido del bullicio
sonrisas apagadas entre el telar de la anciana, montada en bastones veloces
La tierra despedazada, por el rasgueo vertiginoso de la distorsión
de la música agitada que cubría las corridas de todos los seres
donde el obeso daba brincos de miedo entre los traseros de los gibones
Los amantes frustrados se descamban en el aire, atrapados entre sus manos
los Estados se desnudaban en la inmensa pradera entre los llantos
y nadie miraba hacia atrás, serpenteados los nostálgicos
por las memorias vacías de memorias
Los animales corrían con sus cárceles a cuesta
tal como los enfermos con sus cuartos y sus cegueras
El proxeneta, con el hastío en la boca
y sus damas, revoleándolo con una soga
Decenas de bachilleres e industriales,
profesores con apuntes extendiendo sus manos y gritando las lecciones
Caballos, sin riendas, sin jinetes
palpando el mundo sin fotogramas,
herraduras en boca del jockey triunfador
Las apuestas cesaron, el coito a medio acabar
o nunca comenzado
De mendigos que no dormían en pasillos
limpios bajo el reproche del perfume de la anciana bacana
Dormilones despiertos, sujetos al ensueño del trote sin cesar
y las presas liberadas sin el dueño vulgar
Las teorías dispersas en el aire
sin su cama conyugal
Y los senderos menos estrechos
para el paso excepcional
Y allí, entre todos, sentado estaba el niño
de flecos caídos entre los ojos
jugando con animales de plástico
sentado en el loto mismo del bosquejo de la estampida
concentrado en la historia de sus conciertos de infante.
las personas comenzaron a impacientarse
desde las manzanas de ciudades modernas
de boulevards de cafés tibios
y desde las tiendas de nómades
de refugios anárquicos al arquitecto obsesionado
y meticuloso
Violentos movimientos, bebidas caídas
Los pueblos comenzaron a aplastarse contra el suelo
y las criaturas comenzaron su huída
Levantaron las piernas cuan alto el cielo
y juraron no pisar hasta que los pies alcanzaran el extremo
Temieron del viento, del fuego o del volcán
nadie lo supo jamás
simplemente, corrieron y ya
Las aves volaron en bajas distancias, sobre las laderas
los elefantes chocaron contra los árboles de cerezos
los axolotes nadaban en las corrientes cálidas del atlántico
asustados hasta los más evolucionados
Los coliseos, colmados de gusanos, se hicieron moscas
las ciudades depredaron el incesante sonido del bullicio
sonrisas apagadas entre el telar de la anciana, montada en bastones veloces
La tierra despedazada, por el rasgueo vertiginoso de la distorsión
de la música agitada que cubría las corridas de todos los seres
donde el obeso daba brincos de miedo entre los traseros de los gibones
Los amantes frustrados se descamban en el aire, atrapados entre sus manos
los Estados se desnudaban en la inmensa pradera entre los llantos
y nadie miraba hacia atrás, serpenteados los nostálgicos
por las memorias vacías de memorias
Los animales corrían con sus cárceles a cuesta
tal como los enfermos con sus cuartos y sus cegueras
El proxeneta, con el hastío en la boca
y sus damas, revoleándolo con una soga
Decenas de bachilleres e industriales,
profesores con apuntes extendiendo sus manos y gritando las lecciones
Caballos, sin riendas, sin jinetes
palpando el mundo sin fotogramas,
herraduras en boca del jockey triunfador
Las apuestas cesaron, el coito a medio acabar
o nunca comenzado
De mendigos que no dormían en pasillos
limpios bajo el reproche del perfume de la anciana bacana
Dormilones despiertos, sujetos al ensueño del trote sin cesar
y las presas liberadas sin el dueño vulgar
Las teorías dispersas en el aire
sin su cama conyugal
Y los senderos menos estrechos
para el paso excepcional
Y allí, entre todos, sentado estaba el niño
de flecos caídos entre los ojos
jugando con animales de plástico
sentado en el loto mismo del bosquejo de la estampida
concentrado en la historia de sus conciertos de infante.
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Poesías
17/10/04
De un dinero hechizado y las aventuras que le conciernen
De la fábrica
De la acuñación en níquel
Del prócer resplandeciente
Del banquero enfermo de escarlatina
Del padre en viaje en un cajero
Del niño que acaricia con sus dedos
Del amigo cómplice que hurta
Del lechero gordo que no sabe leer
Del místico que bebe queso
De la anciana que busca la admiración del amante
Del marxista que se desvirga en el dolor de su mercancía
Del que lee el diario en la letrina
De la prostituta dominicana que se baña en rimel
Del turista que se pierde en un teatro de revistas
Del ciego que ahuyenta las limosnas
Del asceta al que seduce en sus caderas
Del enterrador que escupe en el cementerio
Del prófugo que corre hacia las voces de ultratumba
Del vendedor que duerme junto a su perro
Del incendio de ebrios etílicos
Y la moneda cándida se quema
en los labios del espectro ultrajado
De la acuñación en níquel
Del prócer resplandeciente
Del banquero enfermo de escarlatina
Del padre en viaje en un cajero
Del niño que acaricia con sus dedos
Del amigo cómplice que hurta
Del lechero gordo que no sabe leer
Del místico que bebe queso
De la anciana que busca la admiración del amante
Del marxista que se desvirga en el dolor de su mercancía
Del que lee el diario en la letrina
De la prostituta dominicana que se baña en rimel
Del turista que se pierde en un teatro de revistas
Del ciego que ahuyenta las limosnas
Del asceta al que seduce en sus caderas
Del enterrador que escupe en el cementerio
Del prófugo que corre hacia las voces de ultratumba
Del vendedor que duerme junto a su perro
Del incendio de ebrios etílicos
Y la moneda cándida se quema
en los labios del espectro ultrajado
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Poesías
...y lavaba la pecera
Arrinconaba con mis manos las piedras
girando entre el polvo y el agua caliente
en las superficies plásticas de la pecera,
la metódica limpieza del refugio de las tortugas
Las pequeñas moscas vociferaban sobre mi cabeza
formaban los astros diurnos de aquel cielo blanco de la pared
y yo vi en la pileta la imagen del arroyo
Las aguas ocultas bajo el humo, sobrevolando la corriente
donde los cuerpos desnudos se bañan y pierden el sentido
entre aguas que brotan de las llamas del centro de la Tierra
y las heladas más frías, viajando en racimos de gotas
en los abismos del cauce,
donde las escamas de los peces son eternamente limpias
Cierran los ojos los seres en la ribera
en la temperatura incierta para termómetros
donde el recuerdo yace en la visualización pasada
de memorias de vidas anteriores, de monjes bañándose en aguas claras
girando entre el polvo y el agua caliente
en las superficies plásticas de la pecera,
la metódica limpieza del refugio de las tortugas
Las pequeñas moscas vociferaban sobre mi cabeza
formaban los astros diurnos de aquel cielo blanco de la pared
y yo vi en la pileta la imagen del arroyo
Las aguas ocultas bajo el humo, sobrevolando la corriente
donde los cuerpos desnudos se bañan y pierden el sentido
entre aguas que brotan de las llamas del centro de la Tierra
y las heladas más frías, viajando en racimos de gotas
en los abismos del cauce,
donde las escamas de los peces son eternamente limpias
Cierran los ojos los seres en la ribera
en la temperatura incierta para termómetros
donde el recuerdo yace en la visualización pasada
de memorias de vidas anteriores, de monjes bañándose en aguas claras
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Poesías
15/10/04
Astutas mañanas de doncellas
Caen bajo los pliegues dolidos
páginas de cartas ancianas
que, bajo el bronce calmo de las estaciones
desborda el diario del íntimo seno
y voces de reminiscencias de cuna
Flores de los mares del Asia
que irrumpen en sus manos
de la armonía del sol en la adiestrada ventana
mira el océano fruncido contra el ocaso
Arde! Manos mansas al frío termal
de viejos enfermos de próstatas de mal augurio
esperan los pueblerinos ver su piel sobre el corredor del balcón
nacidos del deseo mórbido del desaparecido magma
Extiende sus manos, en el vientre del cielo
que caen los arcángeles en sus ojos
lloran las madres sin sus primogénitos
y nada en el océano el amante, perdido en las olas bravas
de astutas mañanas de doncellas
páginas de cartas ancianas
que, bajo el bronce calmo de las estaciones
desborda el diario del íntimo seno
y voces de reminiscencias de cuna
Flores de los mares del Asia
que irrumpen en sus manos
de la armonía del sol en la adiestrada ventana
mira el océano fruncido contra el ocaso
Arde! Manos mansas al frío termal
de viejos enfermos de próstatas de mal augurio
esperan los pueblerinos ver su piel sobre el corredor del balcón
nacidos del deseo mórbido del desaparecido magma
Extiende sus manos, en el vientre del cielo
que caen los arcángeles en sus ojos
lloran las madres sin sus primogénitos
y nada en el océano el amante, perdido en las olas bravas
de astutas mañanas de doncellas
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Poesías
12/10/04
Cuna del nuevo caballero
En las puertas imperiosas
donde Gengis Khan venera sus armas
el sable, destino de cielos
Duerme, ligeras ropas
el apetito de la chinchilla en su ascetismo
Las glorias del pasado que despiertan
en sábanas desconocidas
en el cuerpo de niñas y niños
jugando con trozos de espadachines
En el ojo más desalentador a la admiración
indiferencia de los sabios y virtuosos preceptores
de la criatura que despojará el bastón lustrado de su séquito
y los escolásticos ebrios en la ignorancia que los mese
como manos sin dotes ni luz
Despierta, noble persona
encuentra y profana las tumbas esondidas de los santos mongoles
despierta del bronce que te cubre en Baikal
quiebra las telas de la placenta, encarnación de conquistadores pasados
Ha llamado la lluvia y tus ráices,
hambrientas de sabiduría
cosquillean tu barriga
Bebe y respira
donde Gengis Khan venera sus armas
el sable, destino de cielos
Duerme, ligeras ropas
el apetito de la chinchilla en su ascetismo
Las glorias del pasado que despiertan
en sábanas desconocidas
en el cuerpo de niñas y niños
jugando con trozos de espadachines
En el ojo más desalentador a la admiración
indiferencia de los sabios y virtuosos preceptores
de la criatura que despojará el bastón lustrado de su séquito
y los escolásticos ebrios en la ignorancia que los mese
como manos sin dotes ni luz
Despierta, noble persona
encuentra y profana las tumbas esondidas de los santos mongoles
despierta del bronce que te cubre en Baikal
quiebra las telas de la placenta, encarnación de conquistadores pasados
Ha llamado la lluvia y tus ráices,
hambrientas de sabiduría
cosquillean tu barriga
Bebe y respira
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