sábado, 4 de agosto de 2012

La nave exploradora y las aventuras espaciales del Capitán


Dedicado a la dulzura necrofílica del Capitán del espacio, Angelito y su magia titánica. 


Hoy quisiera viajar.

Viajar de veras y verdades como nunca hice,
como pocas veces sentí la necesidad.
Salir de casa, o de pronto ir al patio
y tener un cohete espacial esperándome en mi jardín.
Que esté cubierto de rocío, lleno de ramitas maltrechas y frutos secos.
Viajar como aquellos niños exploradores en los 80s
descubriendo magia en la ciencia
a través de revistas de catálogo
o cosas concretas:
maquetas sci-fi en Thunderbirds,
imágenes de Conozca más,
la voz de Jack Paladance doblada al español,
una colección de mi padre de cartas ancestral de historias marcianas ,
secuencias extraordinarias del Cosmos de Carl Sagan,
autopsias a extraterrestres en video VHS.

Con todo ese instrumental
proveerme de la mejor nave y partir solito.
Aventurarme como nunca contra todos mis miedos
contra todas las gravedades
contra todas las seriedades.
Tocar el culo más oscuro del espacio
hasta la profundidad y abrirlo totalmente:

Sentirme
al fin,
parido.
Eyectado hacia el medio de la nada.

Y que ese sea el espacio, cubierto de luces de neón,
escenografías baratas de sitios increíbles,
planetas deformes y de colores estridentes
de los que nunca recuerdo sus nombres exactos.
Ver entre el paisaje astronautas perdidos,
satélites obsoletos de la URSS o Estados Unidos,
robots trepados a chimpancés y perros
o viceversa,
con música de Vangelis en cassette obrando como cortina musical.

Entre todos esos incidentes
de cosmonautas y ficciones increíbles
sentir cómo eyaculan esos planetas imaginarios,
esas galaxias lejanas,
un chorro impresionante de dulce de leche
desparramado entre capas abundantes de chocolate
y cómo todo eso lentamente cubre por completo el cosmos,
como si se tratase de The Blob
devorando a Carl Sagan, Jack Paladance,
Ripley.
Todos y cada uno de ellos,
envueltos por una cantidad desproporcionada
asfixiante
superflua
de dulce de leche y chocolate
derritiéndose al instante con toda la maravilla del sci-fi artesanal
como el de las maquetas de aquellos triunfantes capitanes de Thunderbirds.

Mis sentidos colapsados con el recuerdo de Quilmes
y mi primera ingesta del Capitán del espacio
como un debut epicurista,
acto iniciático de un brebaje druida
empalagoso,
gula salvaje de la cual nunca me desprendería.

Magnánimo, el Capitán mirando solemne como una figurita
propia de una infancia anacrónica que no me corresponde
y sin embargo se apropia de mí.
Una porción de la infancia nunca vivida pero deseada
como mi nave exploradora.

El Capitán victorioso saliendo entre todo ese conjunto de dulzuras
vistiendo de un dorado plástico como envoltorio
con una presencia de falso 3D o en tres capas,
despegando con su nave o volando como Mighty Mouse
bañado en las victorias galácticas del dulce de leche
y esparciendo más chocolate a través de sus puños mágicos,
alimentando todas las bocas furiosas de la humanidad,
alienígenas y galaxias hasta saciarlos,
ensuciarles las comisuras de sus bocas
con un sabor vicioso difícil de despojar.

Y yo seré testigo,
pequeño testigo en silencio,
aventurado en mi nave exploradora 
comiendo la eternidad del espacio
en forma de alfajores triples.
Alentando épicas galácticas
de eras improbables,
venerando la figura de un Capitán dorado
manchado por dulce de leche. 


Nowhere Man by Gershon Kingsley on Grooveshark

3 comentarios:

  1. Una epic digna de Bowie y Kibrick y Spinetta!! Pero que solo será sentida en su más profunda totalidad,por aquellos que alguna vez, sucumbieron a la supernova láctea y chocolatada de un Alfajor capitan de Espacio!
    De Quilmes a la Eternidad!
    Se fabrican todavúa ,creo, pero se venden y distibuyen en el Sur...

    no?

    saludos pegajosos
    Ale Ricagno, desde un galaxia de dulce de leche dorado!

    Pd: muy lindo el evento de la poesia manuscrita, me tiene que firmar el ejemplar.
    Es más, tiene que firmar TODOS los ejemplares ya que su poema quedó sin firma! Organizá una firmada general junto a los editores
    Ya!

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  2. no se que lei pero se que acabo de leerlo.

    es muy rara esa parte en que el espacio eyacula dulce de leche.

    hay mucha nostalgia en este poema, tenes que madurar e irte de la casa de tus padres. deja de escuchar la banda sonora de los caballeros del zodiaco.

    quien es el capitan del espacio ? podria googlearlo pero prefiero preguntartelo por comentario en tu blog.

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  3. hola anónimo, capitan del espacio es el nombre de un alfajor que se fabrica en quilmes y se distribuye en zona sur del conurbano bonaerense. En capital federal no lo encontras por casi ningun lado (yo lo compré una vez en plaza constitución) y ni siquiera en la ciudad de La Plata. esta arraigado muy fuertemente a la identidad quilmeña y de los partidos vecinos, muchas escuelas primarias organizan excursiones a la fábrica. hace poco tiempo murió el fundador de la fabrica y por eso el autor de este blog le dedicó un hermoso poema a modo de homenaje. expresa muy bien el caracter adictivo de esta golosina y la frase que vos señalas probablemente alude a la generosidad del relleno de dulce de leche, te aseguro que el fabricante jamas escatimó en ese ingrediente. Tengo entendido que al autor de este blog en general no le gusta explicar sus poemas pero en este caso resultaba necesario aportar una información complementaria porque sino mucha gente se iba a quedar afuera de la conexion emotiva que existe entre capitan del espacio y el recuerdo de la infancia de muchos de nosotros. un saludo y prueben el alfajor capitan del espacio en cuanto tengan oportunidad de viajar a quilmes o distritos vecinos.

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