11/10/04

Vacío

El vacío es la copia vulgar del estado de anonimato. Cuando siento en mi ser la calma más tensa, donde se desmoronan los palacios en picada, porque las bases están carcomidas por un sismo silencioso, un ejército de termitas voraces.
Solo. Sin el contacto de personas, ni lo más intangible. Sólo el dolor que quiebra las vértebras y me hace dudar los segundos. Olvidar los tiempos, sin pasado ni futuro. Sólo un remoto presente agobiado de incertezas. Y no lloro ni rezo. Ni pienso en quienes me aman. Sólo existo con la idea vaga del vacío. Eso es lo que para mí representa en las situaciones penosas. Debo decir que el vacío tiene connotaciones hermosas. Pero eso remite a circunstancias diferentes a la que ahora describo

Explicación de lo que es el vacío hecha para mi psicóloga.

Alas

En su cuerpo parado caen las hojas partidas
juntadas por mis manos, unidas a las de ella
Cada dedo posándose sobre los suyos, besándose

Las puertas se cierran en el pliegue de los cuerpos
Mis dedos danzan ligeramente, flotando sobre la tensión del aire
Mi cabeza se hunde bajo el abrigo, deslizando mis labios sobre la suavidad
El olor calmante del deseo
erotismo que se relaja en los cuerpos

Saboreo su contorno con mis yemas
persigo las líneas invisibles de su cuerpo
desde las curvas australes de las nalgas
hasta el brote replegado en los tobillos

Subo por su cuello cubierto de agua
humedezco mi boca en los remolinos de su nuca
en el cuello que se contornea contra mi rostro
siento sus labios y el silencio que los cubre, hermoso silencio

Bajo sobre ella, adelanto mis manos sobre su cadera
subo por entre sus piernas escondido en su falda
beso el sexo cubierto de lila

En su pecho, empapo mi boca de sus pezones
erguidos contra mi piel, calmos en su longitud

Inclino mi cara en reverencia contra el rechazo
respetuoso entre sus manos dulces
reclino sobre su vientre mi torso en paz

Emebllecemos en la quietud de sus alas
y seduce el vuelo en mis manos, sus ojos hermosos

Cartones de angustia

He visto a mi familia en las calles
el día que evadí mis compromisos y pasé cerca de mi hogar
Juntaban cartones de la acera en bolsas atadas a una mula
Las mismas manos sucias con las que mi madre me acaricia
prepara los confites de mi torta de cumpleaños
Las mismas manos sucias con las que mi padre me saluda en la frente
con la que lleva el portafolio donde esconde el cartón
Mis hermanos, tiñendo la basura de gris con el aliento marchito

Y yo en la planicie del asombro, callo
con la piedad que conservo, sigo comiendo de sus fuentes
durmiendo en el mismo cuarto casero
dejando al misterio la mugre revelada que ensucia el orgullo
de la tradición refinada, de los sueños recopilados en la canasta playera
Pero yo los vi en las calles, víctimas de la angustia pobre
sin el tacto mercantil perdido en mercados persas
y lloraban por mí

Angora de cristal

Angora Cristalina del primer estallido

El vitraux desempuña luces fragmentadas en mis manos
derrama el destello de la creación en mi presencia
y los antílopes se adelantarán a mis pasos sedientos
así, seré el nicho manifestado a la voluntad de las fieras nocturnas.

Angora Cristalina de los opacos movimientos

Fino equilibrio el del labio del ternero, unido a la ubre de su madre
regocijado en el calor del madriguero, hasta dormir en imágenes pastorales
así, mi espípitu concibe su bendición
palpitando el frío de los muros, visagras de la urbe.

Angora Cristalina de los famélicos

Como germinan en galeras de sabios, gotas otoñales, sacras en su plenitud
cobrando vida las plantas testigas del canto meridional
y allí se escribe mi nombre por un niño, sobre la espalda desnuda de su maestra

Angora Cristalina derretida

Intersecta a mi cabeza la náusea áspera de la sequía
como brota la sangre de mis manos adormecidas
torrentosas corrientes en los canales estrechos de mis movimientos
actuando de ciego antes los espectadores envueltos de antifaces

Angora Cristalina de finale

He así el ingenuo
que corre entre los pasos marcados en la tierra de lluvia
Dónde comen los ancestros cremados en mis hogueras?
En mi mano cubierta de angora,
donde estacionan las palomas balbuceando nombres en lenguas extranjeras

Durante el cambio

En los movimientos de la cama entre las telas del despertar
tu rostro era el que cambiaba los rasgos disímiles
Helaba el momento la tenue luz, cuando tu voz rasgaba mi cuerpo
Y ya no sabía quién eras
pero sabe tan bien ser amado.

A quien pisas

Caminé por el sendero de mis ojotas,
subí las escaleras pálidas al mármol
y vi quebrado el tallo del dolor
bajo la suela de goma

9/10/04

Sueños de cortés

Bebo de la fuente posando mis labios en la base de losa,
donde la comesura se enjuaga de ollín
No hay pueblecinos en las calles,
ni se salpican mis botas del hedor de las ciénagas del bosque
Lloran las grullas en la entrada a la ciudad
se elevan entre sus plumas más gastadas,
tejiendo las nubes de polvo

Corro hacia el aljibe, con gestos de inocencia
Me baño en la fuente, con gestos de inocencia
Caen en mí las manos de forasteros, en mi cuerpo virgen al tacto
apuñalando mi hedonismo, cuajando mis sueño en tres
Malena, Angustia y Elisa

En el impulso animal más salvaje
extraigo mi daga de los pantalones
Defiendo la cosecha de mi descanso
entorpezco al más valiente ante el filo iracundo

Degolla el maíz, para las tripas del caballo
cae el inválido tras el golpe cruzado
duerme en mi regazo el noble más ancho
desvanece en el desconcierto el malevo
y de despecho, escupe su nombre en el suelo

El cuerpo del arma, mi fiel embustera, muletilla del combate
donde caen los peregrinos enterrados por el sueño que vive joven
Aún silencian las cigarras en el reflejo de la fuente
allí, los ancianos pierden sus monedas en el lúdico impulso de quebrar la ruina
y donde yo quebranto el caos de las imágenes violentas
en el difunto deseo de ser cortés en mis sueños

8/10/04

Todos parecían estar hablando, hablando, de Odas literarias

A quien le hayan dado el viento de la sabiduría,
Prestado al aire el habla tan ligeramente,
Su discurso estará listo para remar en los jardines,
Y los pequeños pájaros volarán en tierna bandada.

de Johan Ludvig Runeberg (Finlandia, 1804-1877)

7/10/04

Poema de mierda

Escribo, el poema de mierda
pretendo que así lo sea
sin importar el dolor que cause a otros escritos, que tal vez sí fuesen poesias

Seré burdo, vulgar, miserable, ruin
víctima, un mártir
un estandarte a la impotencia

Yo quiero mi libertad
quiero la libertad
de todos, de mi
de cada estrato, de cada extracto
para ello, incinerar el almidonado desperezar

Pullir la sangre seca del rostro frío
de la cabeza herida, de los dolores de cabeza
Sufre el cuerpo, por los capullos de mariposas del vacío
alimentadas del placer de la sodomización
malditos sodomitas!

Y mi látigo, mis látigos
mis castraciones
mis sexos!

Polvos del ayer
de purezas virignales entre baños, veredas, bibliotecas, escuelas
De coitos anales, vaginales, de masturbaciones
Cunnilingus de ayer y hoy
de lengua lavada en retretes
manos esterilizados en mejitorios
el cirujano plástico hundido en la mierda de su paciente
quiere más?

No quiero ser una carga
una mula inválida
quiero tener mis pies, cruzar las avenidas

Cruzar hacia lo áspero, hacia la selva
quiero ser un orangután!
...cuando me canse de la soledad, un chimpancé

Quiero mi liana!!!
liberarme de todo, de todos!
Bueno, de momento
es así

No quiero orgullo, ni digno inverosimil a mi corazón
ni rezos
Esta noche me cubre el vaciío espanto
el grito en lo alto que dice
Donde queda el sueño?
donde dormirás, en el suelo?

Mortaliza la lágrima seca, la que no sale
la que teme el verse perdida en mi rostro
y yo que luchaba contra la oscuridad, de espectros pasados

Quiero celibato, quiero la ruina absoluta de la mentira
desvanecerme del todo, a la incomprensión extrema
a la extrema luz que opaca los sentidos,
vueltos hoyos del abismo

Quiero un hijo, una docena, un harén de morrones bien picantes,
que ardan al ser comidos
engullidos en la boca deseosa de ser herida
de no blasfemar el fuego de las antorchas
Morir en el retrete del cirujano,
del conjuro de harapientos caballeros perdiendo partidas sin apuestas

Morir ahogado, como en charlas virtuales, donde mueren los buzos sin escafandras
adormecidos en el encanto de la profundidad, quitándose las máscaras ante el sueño de la libertad
Morir ahogado, en el pañuelo violáceo, del perfume de damas, de los brazos del amor

Yo amo a Dios, quiero su amor
quiero su plática, su silencio
pero no lo tengo, me siento solo en un universo partido
en el trapecio que gira por las calles
que tropieza con transeúntes dolidos, unidos a las esferas del pavimento
que duerme en baches de barro, donde nadan los buzos

Yo quiero a Dios, quiero a mis hermanos
pero escribo autista a mis deseos,
ante mis plegarias, en mi hermético vestido
vestido de primavera, cerrado hasta la garganta
Y desvance
adormecida, dolorida, silenciada
Griten! Carajo! Esto es vacío

Quiero paz, quiero Perú
Quiero Croacia, un puente
donde desvelarme entre caminantes
entre parejas que sonrien
entre besos primerizos
bajo las hendiduras más nobles
de los rostros más ínfimos

Mortalizo el sueño, aunque no comprendan
mortalizo a los Dioses
mortalizo mis puños y mis dedos
y escapa mi aliento
suspiro al mar
azul
entre ojos azules
de delfines amazónicos
botos
y lloro
amada
hermana
lloro
entre tu ojos
en el azul más hermoso

6/10/04

Suna no Onna (بدوي )

De tierras de beduinos
donde los prófugos son dos amantes
Enterrados en la arena, en sus bocas resecas
sólo se oye el lamento estival.


I

Corre hacia el camello alado,
venerado ser que te eleva entre las fauces del desierto
haz de ti, animal para los que mueren en la arena

II

Viento estival, decoro al cielo
contra el piso, donde arden mis rodillas

Mi mujer huye desnuda, en estornudo feroz
de jinni envuelta en el calor del desierto
Gritando, despertando a los camellos
enmascarándome de granos, los más pequeños

Gusanos!
Pierdo entre el sol, siendo el eco del tiempo
el recuerdo de las huellas que borran mis manos
Mi cuerpo salpica aridez
erosionado por la planicie de espanto

III


Beduinos, dónde está la mujer,
la que se trepa en el desierto,
transformada en una libélula de fresnos?

Atrapádla, convídenle leche tibia
acaricienla entre sus manos cubiertas de polvo
Dónde están los beduinos?!
Quién lleva el nombre de Mahoma, acaso la última mujer?

Escapa Alá en los labios que saborearon la sangre de los embates
en los pechos maternales que abrigaron a mi enfermo
Doy mis rodillas a tus pasos
soy alimento para el desierto
protector del castigo de tu destino

IV

Muere en África, mi mujer
en el Nilo, donde duerman los reptiles

Huye, escapa al golpe del viento
canta contra el dolor del cuerpo
no llevas brisa en tu encanto sosiego

V

Hundido, mujer
cautivo de las cavernas de acero
de tretas cobardes
de castigos señoriales

Llévame a mí, levántame una vez más
mi túnica gris, replegada contra mi pecho
y mis manos agitando mi último saludo al viento