En estas páginas mueren Dioses y hombres en la fragilidad literaria que fundó mi ser. Esta es la caída al terreno de los ciclos de las muertes, de unidades de pensamientos sin un interés expreso. Una obra desinteresada que vive por sí misma.
Calla y descansa, ilustración del crecimiento interior. Con estos lexemas, muere parte de mi vida. La ofrendo a sus pechos, sus ojos serán vasallos. Serán la vida que deseo adorar.
Devoción sin dueño, sin Luna ni Sol. En esta paulatina iluminación coexisten los pesares de las nubes del dolor. Así doy mi vida, que murió en este jardín de altares violáceos.
6/10/04
3/10/04
Sin
Cuando deslicé mis dedos sobre las alas de la mosca,
no imaginé que las copas de los pinos se volvieran de piedra.
no imaginé que las copas de los pinos se volvieran de piedra.
Prometeo
Nos han traído el fuego robado,
ahora somos las criaturas que no tememos al anochecer
somos titanes, hijos del Olimpo
Hemos destronado a Urano de su astronomía
a Cronos, de su reloj de arena, quebrado por el más ruin golpe humano
Somos el hígado, alimento de halcón
ciclo eterno de castigo
Seremos ladrones de Dioses
Vencidos eternos
Llamas flamantes del arte
venida a cenizas con pulcritud
Sin Dionisio en la mesa, portando la bebida
al amparo de la desdicha de Zeus
olvidados en tierras de experiencias europeas
Tal vez, Eros
con amor
O ladrones, como Prometeo
comido el hígado lleno de bilis
desparecerán los miedos
Sucumban al mar sus vanos deseos...
ahora somos las criaturas que no tememos al anochecer
somos titanes, hijos del Olimpo
Hemos destronado a Urano de su astronomía
a Cronos, de su reloj de arena, quebrado por el más ruin golpe humano
Somos el hígado, alimento de halcón
ciclo eterno de castigo
Seremos ladrones de Dioses
Vencidos eternos
Llamas flamantes del arte
venida a cenizas con pulcritud
Sin Dionisio en la mesa, portando la bebida
al amparo de la desdicha de Zeus
olvidados en tierras de experiencias europeas
Tal vez, Eros
con amor
O ladrones, como Prometeo
comido el hígado lleno de bilis
desparecerán los miedos
Sucumban al mar sus vanos deseos...
1/10/04
Acido de perfume (Reflejo instaurado al pestañear)
Convido azul a mis letras
extracto de mar austral
matiz puro entre sus hermanos
Delineo palabras de actos reflejos
del recuerdo de perfume
plantado en lo profundo de los ojos
Huyo de las fragancias y de los balones
Evado el golpe misterioso que no está presente
el aroma que consume las pestañas
para cerrar los ojos a la belleza
Que desgarra el rostro y lo transforma
mutando la fisonomía que nunca cambia
Ayuno y silencio el mismo día
para despojarme de los reflejos instintivos
Para desheredarme de los vivos y los muertos
De recuerdos que se reflejan
Golpeando
Acribillando el trazado y la continuidad de las acciones
Deteniendo el transcurso de los roces
Elaboro el escape inconsciente del balón, del puño que acaricia
transformo en violencia la fragancia del perfume
del rociador hiriente, de la acidez en mis pupilas.
Y era verano, cuando ardían mis ojos
Y era primavera, cuando me ocultaba del lanzamiento al arco
Refugiado en la penosa frustación del niño, engañado en el juego de necios
Donde se llora
los reflejos se adueñan de lo vulnerable
donde eneceguece lo más brillante del mar.
extracto de mar austral
matiz puro entre sus hermanos
Delineo palabras de actos reflejos
del recuerdo de perfume
plantado en lo profundo de los ojos
Huyo de las fragancias y de los balones
Evado el golpe misterioso que no está presente
el aroma que consume las pestañas
para cerrar los ojos a la belleza
Que desgarra el rostro y lo transforma
mutando la fisonomía que nunca cambia
Ayuno y silencio el mismo día
para despojarme de los reflejos instintivos
Para desheredarme de los vivos y los muertos
De recuerdos que se reflejan
Golpeando
Acribillando el trazado y la continuidad de las acciones
Deteniendo el transcurso de los roces
Elaboro el escape inconsciente del balón, del puño que acaricia
transformo en violencia la fragancia del perfume
del rociador hiriente, de la acidez en mis pupilas.
Y era verano, cuando ardían mis ojos
Y era primavera, cuando me ocultaba del lanzamiento al arco
Refugiado en la penosa frustación del niño, engañado en el juego de necios
Donde se llora
los reflejos se adueñan de lo vulnerable
donde eneceguece lo más brillante del mar.
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Poesías
Apartado Gil
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Gauchito Antonio Gil
(foto Martín Weber, "Una plegaria al Gauchito Gil")
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Cuenta la leyenda que Antonio Mamerto Gil Núñez, o Antonio Gil, o Curuzú Gil, nació en la provincia de Corrientes, en la zona de Pay Ubre (actualmente Mercedes), aproximadamente en el año 1847. La denominación "curuzú" significa cruz.
Se conoce su historia a partir de su juventud, cuando se enamoró de una joven viuda llamada Estrella Díaz de Miraflores, una rica estanciera pretendida por el comisario del pago. El policía, despechado porque la viuda lo rechazaba, comenzó a perseguir a Antonio Gil aprovechándose del poder de su autoridad, hasta que finalmente se enfrentaron en una pulpería. En la pelea el Gauchito Gil le perdonó la vida. Sin embargo, este episodio en lugar de beneficiarlo fue aprovechado por el policía para perseguirlo por atentar contra la autoridad. Esta situación, más el odio que le tenían los hermanos de la estanciera, hizo que el Curuzú huyera de Pay Ubre y se fuera a alistarse en la Guerra del Paraguay.
Por estos años, el país se encontraba en guerra con el Paraguay, y como tantos otros, Gil se alistó bajo las órdenes del General Madariaga. Durante cinco años participó de la Guerra de la Triple Alianza, que culminó bajo la presidencia de Sarmiento en 1870 cuando las fuerzas brasileñas capturaron y mataron al gobernante paraguayo, Mariscal Francisco Solano López.
Los federales litoraleños, después de la caída de Rosas, se dividieron en Rojos (tradicionales de la divisa punzó o autonomistas) y Celestes (liberales). Terminada la guerra, Antonio Gil fue convocado por el ejército federal del coronel Juan de la Cruz Salazar, para luchar contra los unitarios. Como no estaba de acuerdo con los enfrentamientos internos del país y además era netamente colorado, decidió huir junto a dos compañeros: el mestizo Ramiro Pardo y el criollo Francisco Gonçalvez; compañeros a los que el derrotero convirtió en cuatreros famosos. Sus compinches fueron muertos a tiros de trabuco y el gaucho fue detenido y llevado a Goya.
Así comenzaron una vida errante huyendo permanentemente de la autoridad, y viviendo del ganado robado que compartían con los campesinos más necesitados, robando a los ricos estancieros para convidar a los pobres, un gran filántropo gauchesco. Casi un año después, una partida militar lo encontró dormido bajo la sombra de unos espinillos y lo llevó detenido a Goya. Fue colgado cabeza abajo desde un algarrobo (en camino a Goya, a unos 8 kilómetros de Mercedes) y degollado. Aparentemente fue colgado de esa forma para evitar los supuestos poderes hipnóticos que tenía y para que no influyera el payé de San la Muerte que tenía colgado al cuello.
Dirigiéndose al que lo iba a matar, el Gauchito pronunció sus últimas palabras:
- Cuando vuelvas a tu casa, encontrarás a tu hijo muy enfermo pero si mi sangre llega a Dios, juro que volveré en favores para mi pueblo.
Acto seguido, obedeciendo la voz de mando, el soldado le cortó el cuello.
Varios días después, cuando todos ya habían olvidado al Gauchito, el soldado que lo había matado volvió a su casa, y se encontró con su esposa desesperada porque su único hijo estaba muy enfermo. En ese instante recordó las palabras de Gil. Entonces volvió al lugar donde lo habían matado, enterró el cuerpo y le rogó al Gauchito por su hijo. Volvió al lugar de la ejecución y puso una cruz de espinillo (algunos dicen que de ñandubay). Cuando volvió a su casa, al amanecer, encontró a su niño sano...
Los dueños del campo, de apellido Speroni, al ver el peligro que significaban las velas encendidas en el campo, hicieron trasladar la tumba al cementerio de Mercedes... pero al poco tiempo cayó gravemente enfermo con un mal que degeneró en locura, los médicos lo desahuciaron y él, en un momento de lucidez, prometió que si el gauchito lo sacaba de la cruel y desconocida enfermedad, le haría un monumento fúnebre... al momento curó y edificó un pequeño santuario de piedra que aún hoy se puede observar... de allí en más fueron varios lo milagros del gaucho y su culto se expandió por gran parte del territorio argentino. Actualmente compite cabeza a cabeza con otra creencia popular de magnitud: la Difunta Correa.
Oración de Gil (Santo Profano)
Perro
Olfatea
Viernes encantador
Olores que recuerdan personas, momentos
Amores
Botellas
Ron seco
Vasco viejo
Estiércol desconocido
Dos páramos, un alce
tres mojones y una frontera
El pueblo de nieve
en el fuego se pierden mis huellas
Vastas tierras, orillas de personas
piernas prendidas de calor
hogares nómades que se pierden ante mis ojos
Bostezo
Relincho como caballos de Varela
Bebo
Duermo
Corro, hacia el sol
Ciego
Entre láminas grises
Corazones opacos
Amantes racionales
Rompo mis patas contra la tierra
Prófugo de mis sentimientos
Escondido en las bragas de la pueblerina más casta
Ya no quiero
Corro
Relincho
Como caballo
Quiero espárragos
Cenar solitario sin culpas de carne
Aullo esta tarde,
y dejo de ser un perro
Soy un lobo nórdico
y ya no deseo refugio.
Viernes encantador
Olores que recuerdan personas, momentos
Amores
Botellas
Ron seco
Vasco viejo
Estiércol desconocido
Dos páramos, un alce
tres mojones y una frontera
El pueblo de nieve
en el fuego se pierden mis huellas
Vastas tierras, orillas de personas
piernas prendidas de calor
hogares nómades que se pierden ante mis ojos
Bostezo
Relincho como caballos de Varela
Bebo
Duermo
Corro, hacia el sol
Ciego
Entre láminas grises
Corazones opacos
Amantes racionales
Rompo mis patas contra la tierra
Prófugo de mis sentimientos
Escondido en las bragas de la pueblerina más casta
Ya no quiero
Corro
Relincho
Como caballo
Quiero espárragos
Cenar solitario sin culpas de carne
Aullo esta tarde,
y dejo de ser un perro
Soy un lobo nórdico
y ya no deseo refugio.
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Poesías
Hombres de barro
I
Dactilares húmedos presionan la piel
vistiendo de fango el cuerpo adormecido
cada poro esculpiendo, su material primitivo.
Transvistiendo la naturaleza corporal,
cada centésimo, cada partícula
de células cubiertas de lodo vespertino
a merced del desierto clandestino.
Vacila el cuerpo ilustrado
hecho ciego mural
moral oscura.
II
Llueven trescientos ojos pardos
atrapados por el viento,
sólo caigo en la desesperación
mientras los cuento.
Suprime la hostilidad
abandono el cuerpo secular
los seres del pantano despojan los mitos
avasallando al mal entre sus pulgares diminutos.
Sensible a lo oscuro
extinguéndonos en puertos
embarcados en nuestros cuerpos de fango
impermeabilizándonos a la luz.
III
Soy una fosa de Auschwitz
tumba de lodo y dolor
secándonse a la tarde de Marruecos
cicatrizando los recuerdos.
Soy racimos de embates
del cuerpo renaciendo en el color más ruin
en el rito sagrado bajo el lodo
Bailando y desmereciendo lo profano
en el amor a la tierra copulando con el agua
en el bello aroma de salvación del fango
IV
Divinidades, dejo el lavado de mi cuerpo
LLuvia, deslizate sobre mi nüspirit.
Limpia el color impuro de la piel
hedor de las muertes pasadas
Siento el pecho resquebrajarse con el barro.
V
Y morimos como hombres de barro
en la fuga de la tierra seca
adormecida en nuestro cuerpo
aferrada cual parásitos, y no hay lluvias que la quiten.
Y morimos como hombres de barro.
Dactilares húmedos presionan la piel
vistiendo de fango el cuerpo adormecido
cada poro esculpiendo, su material primitivo.
Transvistiendo la naturaleza corporal,
cada centésimo, cada partícula
de células cubiertas de lodo vespertino
a merced del desierto clandestino.
Vacila el cuerpo ilustrado
hecho ciego mural
moral oscura.
II
Llueven trescientos ojos pardos
atrapados por el viento,
sólo caigo en la desesperación
mientras los cuento.
Suprime la hostilidad
abandono el cuerpo secular
los seres del pantano despojan los mitos
avasallando al mal entre sus pulgares diminutos.
Sensible a lo oscuro
extinguéndonos en puertos
embarcados en nuestros cuerpos de fango
impermeabilizándonos a la luz.
III
Soy una fosa de Auschwitz
tumba de lodo y dolor
secándonse a la tarde de Marruecos
cicatrizando los recuerdos.
Soy racimos de embates
del cuerpo renaciendo en el color más ruin
en el rito sagrado bajo el lodo
Bailando y desmereciendo lo profano
en el amor a la tierra copulando con el agua
en el bello aroma de salvación del fango
IV
Divinidades, dejo el lavado de mi cuerpo
LLuvia, deslizate sobre mi nüspirit.
Limpia el color impuro de la piel
hedor de las muertes pasadas
Siento el pecho resquebrajarse con el barro.
V
Y morimos como hombres de barro
en la fuga de la tierra seca
adormecida en nuestro cuerpo
aferrada cual parásitos, y no hay lluvias que la quiten.
Y morimos como hombres de barro.
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