lunes, 29 de septiembre de 2014

Curadurías

Agradezco lo involuntario de este acontecimiento. 

La semana pasada hice mi primer trabajo de curador al exponer en una vitrina para un stand una serie de objetos inanimados: diarios, folletos y volantes. Me hace cosquillas la emoción cuando veo que sigue estando en el pasillo, oculto en un rincón con algunas de las obras caídas. Otras permanecen de pie, como una corte en pose para un retrato que jamás tendrá ocasión. 

Una distinción, un reconocimiento al trabajo. 







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