sábado, 6 de agosto de 2011

Our own private Ohio


Unos días en Lilian. Olvidemos por un momento la fábrica, la estación de tren y el suburbio colmado de tranquilidad en cada hogar. Lo esencial en este caso, no es invisible a los ojos y está elaborado con sensaciones frescas, real homenaje y feliz revisión sobre las viejas historias de grupos de amigos entrando en la adolescencia. De amistad, amor y cine sci-fi. Hay una importante copa de brindis por Romero y sus viejos zombies, los de "Night of the living dead" y no los de "Survival of the dead", que son puestos en el plano de la decadencia senil de un señor que alguna vez tuvo buenas ideas además intenciones de mal gusto. 

Es vital, plena, emocionante. Apenas se mete en el núcleo del centro del grupo de amigos un alien, caricatura de la criatura de Cloverfield ya que cobra forma a medida que transcurre la película y recién llegando al final toma todas sus dimensiones y abre los ojos al público. Sin la estatura de generosidad del viejo E.T. ni la belicosidad de la criatura de Cloverfield, dominado por el deseo de volver a "casa". Y quizás en ese proceso, voltear algunas figuritas que sólo le brindaron violencia y aislamiento. Y a partir de la empatía de un profesor de ciencias terrorista, generar las primeras sospechas en el grupo de chicos y dar comienzo –entre episodios de cine desastre- a un secreto compartido. Ser testigos anónimos y gozar de impunidad casi absoluta en un hecho que incidirá en toda la población de su ciudad. 

Tiene todo, incluso una oda al "God is my techno" ya caduco como el walkman -presentado aquí como un hecho novedoso- que forma parte del crecimiento de soporte musical de muchos de nosotros. Y obviamente al formato analógico del super 8. 

La vuelta a los viejos estándares del physique du rôle para la puesta de pequeños personajes con excelentes resultados. El gordito que busca valores de producción con todo su idilio metido de lleno en la dirección cinematográfica; la chica dulce y madura que genera la sorpresa de conocer la conquista del sexo opuesto; el piromaniaco que aporta frescura con la gracia de un dibujo animado y finalmente, el héroe sensible, dolido y cargado de cierta oscuridad por un duelo reciente pero con la suficiente valentía como para resolver un puzzle e incluso obtener la prueba de un primer amor verdadero. Y humor en cada diálogo, en cuotas más que apropiadas.


La visión de todo a partir de los chicos, desde la forma de encarar un proyecto común y sostener toda la amistad y el cariño incondicional por eso mismo, ese tesoro que en "The goonies" estaba en el barco pirata, o acá en ese film en super 8. La energía de los chicos, arrasadora. Atropellándose militares, policías, adolescentes THC, evacuaciones, padres ebrios, alienígenas y zombies. La picardía del relato que produce la nostalgia de una educación sentimental y de aventura que ya no volverá, y se puede disfrutar con toda la parafernalia aggiornada en una película actual. Incluso con fuegos de artificio y todo. Hay una muy buena review de Diego Batlle sobre esta película. 

El condimento detectivesco, el análisis sobre los pequeños detalles que todos los adultos dejan pasar, las pistas asociadas para que ellos emprendan la búsqueda que sólo está y podrá estar al alcance de sus ojos como verdad insoluble. Pequeñas dosis pero más que memorables de canciones que dan el marco de la época, y si son cantadas a capella por sus protagonistas aún mejor.

La muerte de una madre, introducción a la película retratada de una forma más que elegante y sutil, el duelo revelado apenas con algunos registros fílmicos y sublimado a través de una operación cursi pero bellísima como es el acto de despojarse del último signo colgante de su vida y recuerdo para activar la maquinaria alienígena que liberará al monstruo de mil patas y regresará la paz a Lilian. 

El bonus track es, nunca olvidemos que ellos emprenden esta aventura contra todo suceso nefasto y volador sólo por esa consigna: "The case", el cortometraje casero que estuvieron haciendo ni más ni menos que durante toda la historia.

Nuestros mejores recuerdos 80s sobre la amistad, el amor, la aventura, el espacio y los sueños, retratados en una preciosa película llamada "Super 8". Los valores de nuestra infancia en películas lejanas, revitalizadas por esta guacha perturbadora emocional.

1 comentario:

  1. Más que lindo paquetito resultó, lo tiene todo! hasta My my my i yi woo. M M M My Sharona...y los créditos? fantástica.

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