fue allí, en aquel parque
donde los predicadores de Dios se levantaron contra la tempestad
contra aquella neblina que hacía de muralla a su comunicación con los cielos
allí se levantó, del monumento principal
eregido hacía décadas
era el busto de un obrero, hecho del metal más blando, más barato
que corroían las penurias factoriales y devastaban las lluvias
avanzó inquieto entre los arbustos y espinillos
empujándose contra la gente
colmándose de golpes, estrujándose a las gargantas
releyendo el mundo que había estado estático para su mirada activa
durante años, durante su vida
miró a los jóvenes reírse entre los callejones, entre pelotas de fútbol
a las jóvenes elegantes que paseaban sus ropas de fin de semana
sus faldas cortas husmeadas por los vientos que barren el suelo
vio las aguas (además de las enaguas), las estancadas, con sus criaturas
que espían tras las bocas de calle
y las aguas claras que corrían con libertad
comprendió el cansancio, las debilidades del cuerpo humano
entristeció al entender que no era su lugar
el no saber si quiera hablar
el rodearse de ciudadanos que lo atropellaban
tampoco lo era el entorno natural, ni las fábricas que se levantaban tras el barrio
frente al café, vio una mesa
vieja, casi sufría estar de pie
se acercó, observó a sus inquilinos
dos ancianos iguales, que jugaban al ajedrez
que no intercambiaban voces, sólo dominaban sus miradas sobre el tablero
el trabajador se inclinó hacia ellos cruzando sus manos sobre su rostro
penetró en cada movimiento colectivo e individual, estáticas sus pupilas
posó sus manos sobre la mesa y hurtó un peón, aquel que paseaba insólitamente
aquel que no estaba entre las concentradas jugadas de los ancianos
lo volcó en su bolsillo trasero
se sentó sobre el tablero, en algún casillero vacío
el peón se movió frente a un caballo
miraba con humildad hacia sus espaldas, sus mayores
sintió por algunos segundos, que había hallado su hogar
(algún alfil comió el peón...)
31/8/04
recorriendo una manzana
Sincero, bajo el dominio de las ropas de dormir
Sin la combinación de ropas de armario
la barba entre zanjas, abriendo espacios en el rostro
marchando cada vello en dirección a cada viento
y la calle
la serenidad del barrio, despojado de luces
entrenado a la rutina parcial de la siesta
entregado como bocado a mis pasos
bajo el olor del cigarro, sintiendo sincero mi caminar
los pies que se hunden en la goma de las chancletas
entre el sudor que recorre el polvo de ciudad
los perros duermen bajo las entradas
se respira soledad bajo el techo de las nubes
una marcha vulgar
encantadora
pistillo
una mirada al brote de los árboles
ha sido una hermosa caminata
a lo largo de la cuadras aledañas
en la quietud de la sombra
Sin la combinación de ropas de armario
la barba entre zanjas, abriendo espacios en el rostro
marchando cada vello en dirección a cada viento
y la calle
la serenidad del barrio, despojado de luces
entrenado a la rutina parcial de la siesta
entregado como bocado a mis pasos
bajo el olor del cigarro, sintiendo sincero mi caminar
los pies que se hunden en la goma de las chancletas
entre el sudor que recorre el polvo de ciudad
los perros duermen bajo las entradas
se respira soledad bajo el techo de las nubes
una marcha vulgar
encantadora
pistillo
una mirada al brote de los árboles
ha sido una hermosa caminata
a lo largo de la cuadras aledañas
en la quietud de la sombra
sin nombre
una vela
dos velas
tres velas
luces reptilean a lo largo de las paredes
tres pasos bajo el calor de la cera
violines procreando espuma
cuatro pasos
las piernas intercalan nuevos matices de danza
manos, sujetándose a la cadera
el torso lanzado contra el techo
melodías galesas de tarde
invitando a convidar nuevos pasos
los pies sin calzado, avanzan de nuevo
las paredes se aferran a la danza
caen sobre el sonido, ablandan el revoque
se apaga una vela
luego la otra
más tarde otra
y otra
dos velas
tres velas
luces reptilean a lo largo de las paredes
tres pasos bajo el calor de la cera
violines procreando espuma
cuatro pasos
las piernas intercalan nuevos matices de danza
manos, sujetándose a la cadera
el torso lanzado contra el techo
melodías galesas de tarde
invitando a convidar nuevos pasos
los pies sin calzado, avanzan de nuevo
las paredes se aferran a la danza
caen sobre el sonido, ablandan el revoque
se apaga una vela
luego la otra
más tarde otra
y otra
29/8/04
tal vez pida perdón mañana (me encanta ser protocolar)
He aquí una persona, con sigulares sentimientos
Tal vez con algún resentimiento
Con la opresión en su pecho por vulgares conspiraciones
De anónimos hechos que acontecen y desplazan sin dirección
Ni argumento
Soy quien se declara y confía en no ser postmoderno
Quien rebautice esta época como el de estarse más adentro
Y compartirse efusivamente al resto
Como si láudes sin cuerdas
Como si monedas que caen entre ceniceros
Quien se ríe del capital, pero su sonrisa está bañada en oro
Aquellos que gimotean con placer la desgracia de ser
De apabullarse contra las paredes y encontrar un nuevo formato de escritura
Donde las artes visuales, me atrae tanta desperdicio de belleza, que se propagan como insectos se pierden entre ellas, y mueren en el mismo auge que las alimenta
Pisoteándose sin perdón entre combinaciones de logaritmos incluidos
de corazones débiles que se dibujan y desdibujan por doquier, donde abunda la palabra amor sin sentido, donde las palabras de emoción carecen de su mismísima expresión, tanta flor y corazoncito de plastique me conmueve
entre medias dulces de tela fina, de tanta nueva estética contagiosa y novedosa
sonidos sublimes que aún no percibo en mis oídos, ni siquiera la danza, ni siquiera
tanta buen comunicación hizo entrar en colapso mi presión, ni siquiera logro oír tu nombre entre tanta maravilla
Chispazos de colores fuertes, cubiertos del mayor grado de atracción
Personajes pintorescos, la gracia minimal abstracta y la infinidad soberbia
Del proveerse de centenar de palabras pues cuanto nuevo invento de lexema
Hace que el contenido no sea lo que nos interesa
Así quiero alejarme de estos colores tan creativos, de estas mágicas imágenes de Venus
Que en una de sus mayores furias contrajo el virus del ingenio y la imaginación
Maldito sea su imaginario tan descabellado
Me aíslo a ser parte de la actualización, cuanto escenario de expresión se haga espacio del desenfreno de un nuevo estilo vocal o un maravilloso sonido procesado de siglos anteriores y haga maravillas en este vitral de futuro, en algún estanque del mundo
Sólo quiero mi manta, mi amor y mis insectos, no piensen que amo mi ignorancia, encantado estoy del saber y el conocimiento, pero me temo que persisto en cierta oscuridad del crecimiento cognositivo (mi idiolecto se escapó en un fugaz encuentro conmigo). Ésta es mi vanguardia, quien apuesta por ella?!!
No proclamo (ni aclamo aquí mismo) la libertad de cada individuo ni cito a mis contemporáneos que con tanto intelecto hayan divulgado, estudiado y analizado toda esta situación, desordenando los órdenes de acción, no importa en este caso
Que porten sus slogans en camisetas y fabriquen sus naves de gases divertidos, entre evasivos breves destinos de fugaces centelleantes amaneceres extasiados de buscar otro nuevo destino y anonadarse del mismo y cambiar, mutar sin ni siquiera estar
Que me maravillen con sus líricas frontales y oliendo a sebos cloacales
Si se inquietan, me reporto a dirección para que se coman sus chongos tranquilos
O sujétenme y llénenme de predicaciones astrológicas, para que me aclamen new age
Si yo disfruto de los clérigos predicando en las plazas
Que me deporten a una isla sin luz y no sea su esclavo mediático, ni mediatice más vuestra información, por favor
Como bien decía la polla records, como mucho y cago muy bien
Pues entonces, tal vez ya no cague tan bien.
(ah! tengo un blog)
Tal vez con algún resentimiento
Con la opresión en su pecho por vulgares conspiraciones
De anónimos hechos que acontecen y desplazan sin dirección
Ni argumento
Soy quien se declara y confía en no ser postmoderno
Quien rebautice esta época como el de estarse más adentro
Y compartirse efusivamente al resto
Como si láudes sin cuerdas
Como si monedas que caen entre ceniceros
Quien se ríe del capital, pero su sonrisa está bañada en oro
Aquellos que gimotean con placer la desgracia de ser
De apabullarse contra las paredes y encontrar un nuevo formato de escritura
Donde las artes visuales, me atrae tanta desperdicio de belleza, que se propagan como insectos se pierden entre ellas, y mueren en el mismo auge que las alimenta
Pisoteándose sin perdón entre combinaciones de logaritmos incluidos
de corazones débiles que se dibujan y desdibujan por doquier, donde abunda la palabra amor sin sentido, donde las palabras de emoción carecen de su mismísima expresión, tanta flor y corazoncito de plastique me conmueve
entre medias dulces de tela fina, de tanta nueva estética contagiosa y novedosa
sonidos sublimes que aún no percibo en mis oídos, ni siquiera la danza, ni siquiera
tanta buen comunicación hizo entrar en colapso mi presión, ni siquiera logro oír tu nombre entre tanta maravilla
Chispazos de colores fuertes, cubiertos del mayor grado de atracción
Personajes pintorescos, la gracia minimal abstracta y la infinidad soberbia
Del proveerse de centenar de palabras pues cuanto nuevo invento de lexema
Hace que el contenido no sea lo que nos interesa
Así quiero alejarme de estos colores tan creativos, de estas mágicas imágenes de Venus
Que en una de sus mayores furias contrajo el virus del ingenio y la imaginación
Maldito sea su imaginario tan descabellado
Me aíslo a ser parte de la actualización, cuanto escenario de expresión se haga espacio del desenfreno de un nuevo estilo vocal o un maravilloso sonido procesado de siglos anteriores y haga maravillas en este vitral de futuro, en algún estanque del mundo
Sólo quiero mi manta, mi amor y mis insectos, no piensen que amo mi ignorancia, encantado estoy del saber y el conocimiento, pero me temo que persisto en cierta oscuridad del crecimiento cognositivo (mi idiolecto se escapó en un fugaz encuentro conmigo). Ésta es mi vanguardia, quien apuesta por ella?!!
No proclamo (ni aclamo aquí mismo) la libertad de cada individuo ni cito a mis contemporáneos que con tanto intelecto hayan divulgado, estudiado y analizado toda esta situación, desordenando los órdenes de acción, no importa en este caso
Que porten sus slogans en camisetas y fabriquen sus naves de gases divertidos, entre evasivos breves destinos de fugaces centelleantes amaneceres extasiados de buscar otro nuevo destino y anonadarse del mismo y cambiar, mutar sin ni siquiera estar
Que me maravillen con sus líricas frontales y oliendo a sebos cloacales
Si se inquietan, me reporto a dirección para que se coman sus chongos tranquilos
O sujétenme y llénenme de predicaciones astrológicas, para que me aclamen new age
Si yo disfruto de los clérigos predicando en las plazas
Que me deporten a una isla sin luz y no sea su esclavo mediático, ni mediatice más vuestra información, por favor
Como bien decía la polla records, como mucho y cago muy bien
Pues entonces, tal vez ya no cague tan bien.
(ah! tengo un blog)
28/8/04
¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨::::::::::::::::......................................
Cáspita! He perdido una palabra en el transcurso del viaje desde la cocina a aquí....dónde estará?! Voy a husmear por todos los rincones, levantaré las plantas del patio, barreré los azulejos y allí buscaré. Capaz alguien la tiene escondida en su boca, cómo haré para tener mi pequeño y primitivo idioma, si desaparece de esta forma.
Auxilio! que alguien arroje la palabra!! bueno, la buscaré unos instantes más mientras escribo, sin embargo, ya le encontré un reemplazo que es mucho mejor. muchas gracias.
Sinceramente, Fernando
Auxilio! que alguien arroje la palabra!! bueno, la buscaré unos instantes más mientras escribo, sin embargo, ya le encontré un reemplazo que es mucho mejor. muchas gracias.
Sinceramente, Fernando
flor de anochecer
la invitación de rojo decía puntual
él lo fue, incluso se vistió de gala
la casa estaba algo pálida, ni siquiera la luna
olía a perfume, a miles de sombras perfumadas sin gusto
él no tenía fragancia, estaba bañado en el atardecer
no recordaba quién lo había invitado, perdió su nombre en el viaje
ató a sus pies los panfletos que lo declaraban anónimo
aquel que se siente centro de atención
en la más perturbadora y exquisita búsqueda de un trago compañero
había escaleras, finas y alzadas al cielo, esperando ser pisadas
las alfombras estrenadas, conservando las pelusas sueltas del primer segundo
y estaba él, aterrado por las muchedumbres, los grupos alistados
en ejécitos que comían y bebían con mucha parsimonia
semejaban gozar de su incómoda situación, se relamían de su soledad
hubo un rincón
tal vez bajo la trinchera de hombres
allí estaban los ojos más tristes
aquellos que miraban por sobre el desfile de criaturas militares
se acercó, quería embellecerse de su mirada
aquella que sufría, lloraba en silencio
la resistencia del lagrimal a obrar
por miedo a jamás detener su labor
se convirtió en su propio sirviente, agachó su cabeza
reclinado sobre la dama, sujetó el viento que estallaba frente a ella
la miró, como aquel que teme a quien observa
y se presentó, como un humilde sirviente, de su propia persona
ella usaba una silla con ruedas, desgastadas por la fricción con el suelo
dormían sus piernas en la quietud del descanso de la silla
no se movían, estaban por demás muy bien vestidas
él admiró sus pies con el temor más bello
fueron amantes, desde aquel primer día
distantes a los ejécitos diversos, que se alimentaban a su alrededor
conservaban la natural inquietud el uno por el otro
no querían quebrar la delicada unión de amor en forma de himen
aquel los hacía estar apretando sus manos en las tardes dulces
él la llevaba a pasear empujando su silla
cada día, se bañaban juntos en el atardecer, en algún jardín
se miraban a los ojos, descubriéndose las lágrimas encerradas
esforzando el cerrar de los ojos, agrietando las mejillas
reían, como niños
ella le pedía caricias, en su espalda blanca perfumada
donde nacía el lunar, donde las cosquillas eran delicados golpes de risa
le pedía que repitiera una frase...
cada mañana, contemplo tus pies y los beso,
para que camines más lento
no te apresures, así no pueda perderte de vista...
y él siempre la pronunciaba, cambiando los tonos, según el color del cielo
una tarde de enero, hizo un día de gran calor
aquel en que se suda luego de bañarse
en el que los ojos duelen por la sal del cuerpo
él se detuvo en la caminata, dejó de empujar la silla
dejó a su joven bajo la sombra de una orquídea gigante
recordó el encanto y pasión de la célibe relación con su dama
sólo los besos que se obsequiaban entre efímeros abrazos
en los atardeceres en que solían bañarse
encontró una flor de anochecer
una que estaba dolida en sus pétalos
carcomida por los insectos
viva entre una ola de sequía en el jardín
la tomó entre sus dedos y la observó frente al acantilado
pasó un grupo de morenas, que se enroscaban en sus labios gruesos
conversaban de puntos de coser y tartas de ricota
él se aferró con todo su cuerpo a la flor, por miedo a que se la quitaran
de que la robaran las miradas de las mujeres
su cuerpo se desvanecía frente al acantilado
aquel donde se arrodilló mirando al vacío
las manos de ella cayeron por su hombro bajando a su cuello
estaba parada frente a sus ojos, transparentes de sorpresa
le concedió un beso en la frente transpirada
tomó la flor de su mano
observó la profundidad del acantilado y sonrió
sentó sus piernas en su silla, él se le acercó asombrado
apoyó sus manos en las manijas y volvió a empujar
aún extrañado, con sus cabellos secados del estupor de su espíritu
cedió a recitar la frase a su dama, que miraba la flor recostada sobre sus piernas
él lo fue, incluso se vistió de gala
la casa estaba algo pálida, ni siquiera la luna
olía a perfume, a miles de sombras perfumadas sin gusto
él no tenía fragancia, estaba bañado en el atardecer
no recordaba quién lo había invitado, perdió su nombre en el viaje
ató a sus pies los panfletos que lo declaraban anónimo
aquel que se siente centro de atención
en la más perturbadora y exquisita búsqueda de un trago compañero
había escaleras, finas y alzadas al cielo, esperando ser pisadas
las alfombras estrenadas, conservando las pelusas sueltas del primer segundo
y estaba él, aterrado por las muchedumbres, los grupos alistados
en ejécitos que comían y bebían con mucha parsimonia
semejaban gozar de su incómoda situación, se relamían de su soledad
hubo un rincón
tal vez bajo la trinchera de hombres
allí estaban los ojos más tristes
aquellos que miraban por sobre el desfile de criaturas militares
se acercó, quería embellecerse de su mirada
aquella que sufría, lloraba en silencio
la resistencia del lagrimal a obrar
por miedo a jamás detener su labor
se convirtió en su propio sirviente, agachó su cabeza
reclinado sobre la dama, sujetó el viento que estallaba frente a ella
la miró, como aquel que teme a quien observa
y se presentó, como un humilde sirviente, de su propia persona
ella usaba una silla con ruedas, desgastadas por la fricción con el suelo
dormían sus piernas en la quietud del descanso de la silla
no se movían, estaban por demás muy bien vestidas
él admiró sus pies con el temor más bello
fueron amantes, desde aquel primer día
distantes a los ejécitos diversos, que se alimentaban a su alrededor
conservaban la natural inquietud el uno por el otro
no querían quebrar la delicada unión de amor en forma de himen
aquel los hacía estar apretando sus manos en las tardes dulces
él la llevaba a pasear empujando su silla
cada día, se bañaban juntos en el atardecer, en algún jardín
se miraban a los ojos, descubriéndose las lágrimas encerradas
esforzando el cerrar de los ojos, agrietando las mejillas
reían, como niños
ella le pedía caricias, en su espalda blanca perfumada
donde nacía el lunar, donde las cosquillas eran delicados golpes de risa
le pedía que repitiera una frase...
cada mañana, contemplo tus pies y los beso,
para que camines más lento
no te apresures, así no pueda perderte de vista...
y él siempre la pronunciaba, cambiando los tonos, según el color del cielo
una tarde de enero, hizo un día de gran calor
aquel en que se suda luego de bañarse
en el que los ojos duelen por la sal del cuerpo
él se detuvo en la caminata, dejó de empujar la silla
dejó a su joven bajo la sombra de una orquídea gigante
recordó el encanto y pasión de la célibe relación con su dama
sólo los besos que se obsequiaban entre efímeros abrazos
en los atardeceres en que solían bañarse
encontró una flor de anochecer
una que estaba dolida en sus pétalos
carcomida por los insectos
viva entre una ola de sequía en el jardín
la tomó entre sus dedos y la observó frente al acantilado
pasó un grupo de morenas, que se enroscaban en sus labios gruesos
conversaban de puntos de coser y tartas de ricota
él se aferró con todo su cuerpo a la flor, por miedo a que se la quitaran
de que la robaran las miradas de las mujeres
su cuerpo se desvanecía frente al acantilado
aquel donde se arrodilló mirando al vacío
las manos de ella cayeron por su hombro bajando a su cuello
estaba parada frente a sus ojos, transparentes de sorpresa
le concedió un beso en la frente transpirada
tomó la flor de su mano
observó la profundidad del acantilado y sonrió
sentó sus piernas en su silla, él se le acercó asombrado
apoyó sus manos en las manijas y volvió a empujar
aún extrañado, con sus cabellos secados del estupor de su espíritu
cedió a recitar la frase a su dama, que miraba la flor recostada sobre sus piernas
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