jueves, 2 de febrero de 2017

Sierras y cigarras



El sonido del aserradero combinado, solapado al canto de las cigarras.

En realidad, es el ruido de sus alas durante el proceso de apareamiento. El manoseo embarcado que se expande sobre la corteza de las ballenas cogiendo en Puerto Madryn: turistas instagrameando el semen cetáceo.

La siesta no emite sonidos, admite manoseos. Trato de evitar el apareamiento con el sudor evaporándose entre las sábanas.

Es verano, de otro modo sería imposible describir esto; pensar en quienes dicen a menudo chicharra. Admitir la cadena de sonidos asociados con tanta perfección, descartando al aserradero. El olor a orín impregnado a los trozos de madera que vuelan sobre la medianera. La excitación de los chicos en la terraza revoleando fruta podrida. Los ruidos de la pelopincho vaciándose.