lunes, 4 de junio de 2012

Felipa




Guerrera insaciable
invicta en tus épicas bravas,
salvajes y furtivas
desatadas sobre pavimento
elastizado
como alfombra roja de la fama
para tus pequeñas piernas,
combinación blanco y negro,
embadurnadas de cemento fresco
cual glitter
inundando tus suaves contornos
pequeños
delicados
que cautivaron
gatos de regiones distantes,
reinos en ruinas.

Guerrera insaciable
eterna matriarca
de dinastías aguerridas
que desconocían la suavidad
el rocío
el olor a pasto
el alimento balanceado
la calidez de un sillón.

Tu hocico
bañado torpemente en rosa.
Tu cuello elevado
prolongándose como el de E.T.
Tus ojos, interpelando las glicinas
y el sonido desgarrador de tus uñas
destrozando la corteza del jazmín chino;
luego descansarás en ásanas de aseo.

Y la totalidad de tu presencia
Oh, Reina Felipa,
gestora de paz y respeto entre poblados sureños,
representante de la justicia de medianeras.
Proclamada reina por tus servidores
extintos hace miles de años

Yo, por tu causa,
porto el óleo fresco aún
con tu retrato en mi remera.

Te represento, oh Reina Felipa,
como si llevara en mi torso
la sangre de todos tus muertos
clavados en forma de brochette
en un sable extenso glaseado de sus vísceras
apuntando hacia la boca del cielo.

Ilustración de Fernanda Cohen, "My will, my cat".

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