jueves, 28 de febrero de 2008

Carlos Calvo

Irremediable.
La espada de San Jorge atraviesa la espina dorsal
sale cubierta de sangre por el coxis,
sus hojas verdes resplandecen
clorofila violenta, quizás sedienta,
entre el dolor inscripto en el cuerpo.
Una esfinge se mofa del herido,
a sus pies enredaderas la cubren
y un gato cuida la escena del crimen.

2 comentarios:

  1. no compramos la espada, quiero esa planta en casa, es preciosa!!!

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  2. Mañana, quizás mañana. Vemos qué nos dice la excelente vendedora que se sorprende porque sabemos la complicada ciencia de transplantar.

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