martes, 14 de noviembre de 2006

Banalidades perdidas en la textura

Hoy por unos instantes sentí que volvían viejas épocas, de punk rock y olor a quemado. Parece que el cigarrillo que dejé en el híbrido de cenicero y tacho del pasillo de mi trabajo, que no apagué bien por cierto, empezó a crear un pequeño e inofensivo incendio que después me reprocharon ciertos compañeros de oficina. Simultáneamente, yo estaba con la difusión de una gacetilla sobre la prohibición de fumar en aulas, oficinas y baños de la universidad; como buen representante del nuevo y flamante reglamento (es el primer sitio en Avellaneda que adhiere al movimiento antitabaco ya nada novedoso en Capital Federal) me culpan de fumador y piromaníaco, con justa razón quizás. El tabaco tiene consecuencias graves tanto para fumadores como para no fumadores, les cabe alguna duda ahora? En fin, tampoco los ceniceros lo son del todo, ni dan espacio para que uno lance sus cenizas como debe, si vamos al caso. Ni quedó tanto olor a quemado (podría pasar por incienso) y apagar el pequeño incendio con un tacho con agua me resultó exagerado. Que tomen medidas y me expulsen, ya es la segunda vez en mi vida que prendo un tacho. No sé medir mi grado de autodestrucción ni la ulterior agresión a otros seres con mi vicio.

El otro día iba a postear algo simple; extraño los comments de Chihi. Se lo extraña también a él, y mucho.

Ya que estamos en la salsa, que me estoy quemando condenamente y creo que jamás podré disfrutarla, paso la siguiente data: la generosa muchachada de Stay free, puso mi disco Pétalo de otoño en el volumen cuatro de My Generation, sección que permite a los usuarios mandar discos y material medianamente serio - previa evaluación de ellos - para ser que sea promovido y circule entre los visitantes del blog.

2 comentarios:

  1. el rufian melancólico11/15/2006 12:12 a.m.

    ¿y los comentarios del resto (donde supongo que estoy incluido)? ¿te resbalan como si nada? ¿nosotros no somos extrañables? ¿no somos entrañables?
    ¿somos extraños o somos entrañas?
    me extraña araña, y con este disgusto me duelen las entrañas.
    lleno de celos te saluda: ya sabes quien

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  2. Rufián, no se me ponga celoso, por favor...a usted también se lo extraña, cuando no deja comentarios o no tengo noticias suyas por ninguna parte; también pasa lo mismo con otros amigos, pero en el caso de chihi hace muuuucho que no aparece por acá, o al menos no comenta. Pero lo que se dice mucho, realmente. Nada más quería observar eso, pero me extraña araña...si yo extraño hasta la tela, cómo no iba a extrañarlo a usted y mis demás habitués. Me extraña a mí...

    Abrazos fuertes

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