viernes, 20 de octubre de 2006

Cuando Marco Polo se alejó de Kronos

-Tus manos tiemblan sobre el tablero, continuemos con mis relatos sobre las ciudades, Gran Khan. Quizás retornes a tu sosiego habitual con tu imperio sin confines, limitado por el absurdo atlas que escondes de tus visitas codiciosas.
-Hace siglos que estoy oyendo tus relatos, hojeando en tus pupilas las ciudades más asombrosas que mi imperio podría haber engendrado; siento que si salimos de este cuarto, nos encontraremos al amparo de un cielo azorado por avances humanos que no hemos visto por nuestro recluimiento en mi salón, meciéndonos en las hamacas y platicando sobre ciudades que sólo creo que están en tu imaginario confuso, pero tan bello, caballero veneciano.
El mirro se quebró contra la tapia que enfrentaba a la gran biblioteca y subió hasta el cielo raso, envolviendo de un espeso humo todo el cuarto. Khan seguía absorto en su jugada que parecía tener la eternidad del duelo.
-Si salimos, podremos encontrarnos con que el tiempo avanzó sobre nosotros, nos traspasó y derribó sin que figuremos esa posibilidad. Es la primera vez que vislumbro esa idea, desde que el reloj de arena se vació por el desuso. Adoptemos una decisión, enfrentemos nuestro destino, debo seguir mis viajes por tierras que reclaman mi presencia, puertos que sólo aceptan pasajeros que lleguen para jamás volver, metrópolis de muertos cubiertos de amados laureles en sus cuerpos. Temo encontrarme con la desaparición total de mis ciudades tan estimadas, suscitado por la caricia espectral de los tártaros difuntos resentidos o bajo al aliento pestilente de algún demonio del este.
La sala quedó estática, concentrada en la mano del Gran Khan que tomaba un alfil entre dos dedos, con sigileza. Y sus manos hablaron.
-Antes, prosigamos con nuestro juego. Si tan sólo existiéramos nosotros dos ahora en el mundo, debemos cumplir nuestras deudas antes en el tablero para limpiar el pasado de sentencias.

4 comentarios:

  1. este me tusto muyio fel, me gust eso de "nos encontraremos al amparo de un cielo azorado por avances humanos que no hemos visto por nuestro recluimiento en mi salón, meciéndonos en las hamacas y platicando sobre ciudades que sólo creo que están en tu imaginario confuso, pero tan bello, caballero veneciano"
    un beijo, no, dos

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  2. bueno fer, veo qe las ciudades invisibles te afectaron. o eran inexistentes. te aviso qe el cuadro ese me tapa el texto, yo qe vos lo arreglo para que tu buen amigo lo pueda leer sin problemas. saludos.
    joaco.

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  3. Agradecido de que guste, eso me pone mucho mejor que si sólo me gustara a mí, me contagia un poco de...compartir algo gustoso, no?
    Me afectan las ciudades visibles e invisibles, ahora corro el marco del cuadro, se debe haber corrido un poco por el viento...ahí va, está mejor? Se sigue cayendo, no le veo una solución, carajo.

    Tanti auguri

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  4. hey, despues de mil años finalmente lo lei. me gusto, solo que no se que es un ... mirro ?
    j.

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