jueves, 27 de abril de 2006

Ave de paso

Soy sólo un ave de paso,
de tránsito pesado, plumas agitadas
y el viento, nadie sabe quién lo sopla.
Marco el ritmo y la pausa con el pico
engullendo el manjar del río
el sol en el buche
un atardecer sobre los cipreses.

Después la ciudad, la máquina y las alas.
El anonimato del ave y su paso vacilante.

El eje roto y los ojos color grana,
las patas arqueadas al estilo rococó
y un ojo piantado en el reloj de la 9 de julio.
Las plumas, desplegadas.
Mojadas.
La incansable fuente de conocimiento, el oceáno colmado de atún fresco
y el sabor ocre del cielo desparramo en todas direcciones.

Un ojo levantado hacia el este y el peregrinaje,
retorno a donde alguien cante quién sabe qué pieza.
Y algún ave que se cruza en el cielo raso que absorbe, absorbe, abrsorbe
hasta mascarte del todo el nombre.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Antes de escribir algo, sepa que su comentario es discutible es discutible es discutible.