miércoles, 8 de diciembre de 2004

Era

Dicen que es día festivo
Sin embargo, yo caigo en cada paso en bloques de hielo al sol
Mi estructura no es ya esqueleto en la penumbra
Sólo el eco de las voces que me narran el pasado
Y no hay festividad en este marco

Los aplausos y los abucheos se vuelcan en sólo una boca y una mano
Que balbucea el precipitado canto de los sapos
Aún no llueve, pero el olor a tierra mojada sopla en mi mente

Me desangro de a poco, la diálisis que se hace esperar
Los últimos pedazos del cuerpo desaparecen a mis miradas
Ni siquiera la memoria sepulta en cada piel de blanco
Las quebraduras del amor desvanecido y venido a seco,
Como las manos de peón en verano.

Los conductos se borran y la cavidad se quiebra en el suelo
Memorias que ni los vientos volverán a juntar
Sólo el rompecabezas que mastica el pavimento
Sólo el oscuro amanecer que palpitan los serenos

Mis memorias se escurren cual pecho de madre estéril,
Bajo las alforjas de las praderas y los caballos rudos
Reconstruyo el pasado vuelto vacuo,
Sin él me erijo sin prisa a los días

Olvido los golpes y mi calzado
Los vidrios que se rompen bajo mis manos
La música que brilla en la sonrisa de los muchachos
A ellos, los olvido como a las mentiras arrogantes de barrio

Yo simplemente confío en las cigarras y en aquella mantis, que mira hacia el sur,
Ellas dicen que canté junto a los perros hasta que los trenes partieron.

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