jueves, 14 de septiembre de 2006

Mi chica senos de maíz

Espero. 7 am y la estación semidesierta, árida en todo su espesor hasta sus confines.
El cubículo contiguo al mío tiene como huéspedes dos seres estrambóticos, de dimensiones pequeñas y el uno está atado al otro por los pies.
Donde estoy, me acompañan dos mellizas morenas que no hablan, simplemente derriten sus dedos en un papiro recreando ideogramas dinámicos, ilegibles.

. t e h a s p e r d i d o .

Recuerdo - ya que sólo puedo remitirme al pasado en esta ocasión, única posibilidad de benevolencia - tus ojos aceitunas, frescos, brillantes y masticables, tu mano de tubérculos rancios corriendo sensualmente tus cabellos de espigas, que se hundían en tus labios remolacha.

Mi gran descubrimiento, tus senos de maíz, yacen en el altar de mi mente junto a las vivencias sacras que me ascienden a un espacio celestial privado de dolor. Sí, fue en esa noche donde estábamos arrojados en el patio del convento, cubiertos de la tierra áspera que secaba los infortunios de los monjes - u ocultaba sus desdichadas noches pecaminosas. Allí se desprendió accidentalmente el tercer botón de tu camisola de encajes de abuela y tus senos emergieron con fulgor para mi oh asombro.

. h a b r á n s i d o m i s m a n o s i m p u l s i v a s l a s q u e t e a h u y e n t a r o n .

Hoy 5 de Junio, mi torrente de amor ya no se sostiene en su cauce como debería. Antes de llegar a la estación me cruce con tus allegadas, la Anastasia y la Antonella que no me saludaron y esa conducta despertó temores racionales en mí, vueltos certezas ahora. Pero si he sido un caballero en toda ocasión, sólo rocié mis poros y mis glándulas sudoríparas sobre el suave aroma de tus senos de maíz, granos dorados para todas las especies.

Las mellizas hablaron. Emitieron un sonido grave y seco. No, lo siento. Fue el eco de mi soliloquio.

Nos conocimos aquel martes. No habría podido ser de otra manera, nuestra prehistoria estaba sentenciada de esa forma según los oráculos.

. d e b o d e s l i g a r m e .

Ahí viene mi tren, pasando la barrera, chica senos de maíz. Volveré a mis tierras y me aferraré a tí como podría hacerlo con un cubo de caldo.

Lo lamento.

Hubiera preferido un beso de despedida en tu piel de papa. Lo sé.

Redactaré un telegrama y lo enviaré a casa de Doña Chola, ella se pondrá en contacto. Ella sabe.

Otro atrevimiento de mi parte.STOP.No haré más para hacerte desaparecer.STOP.Silbo la novena sinfonía.STOP.Extráñame.STOP.Retengo una semilla de maíz entre mis dientes.STOP.

4 comentarios:

  1. Fer, me encanto, en serio, buenisimo este escrito
    Pero, se que soy estúpida, me pone celosa, porque también soy egolatra, y pense que era para mí.
    Yo quería ser tu chica comestible y quería que vos fueras el que espera en la estación.
    Por lo demás, me gusto mucho como armaste el escrito.
    Besos.
    Te amo.

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  2. Y lo sos. No necesariamente tengo que ser yo el que tuvo una chica senos de maíz, no? Dejalo al imaginario universal y voilá.

    Beijo

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  3. che esta bueno esto, me gusto tambien. no se si se puede hacer una cancion pero bueno. saludos, nos vemos.

    p.d. ¿ que tal el cd de pescadas ?

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  4. Gracias, margot. Hace mucho que no se la veía por acá, ja. El disco de pescadas está bastante bien, le falta algo, no es lo mismo que en vivo. Después te lo grabo si querés. Que pena que no se pueda hacer canción a la chica senos de maíz...
    Un abrazo

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