martes, 14 de marzo de 2006

Sentencia del viento


Sí, afirman los vientos
o sentencian, según creas.

Mi espalda se ha vuelto tan estrecha ante el abrazo de tus piernas
y me cohibe tu cabello,
el rojo que nace a través del destello de sus puntas.

Dormís.
Ahora dormís, sí,
acariciada por la sábana maltrecha;
las contorsiones de tus sueños hirientes y un gemido.

Mis manos están alejadas en la otra esquina

Helada en tu firmeza, sólida
un muro que descansa bajo la sombra de una catedral
Helada como tus pies cuando corroen los confines de la cama.

Llorás.
Lágrimas que no encuentran respuesta,
o bien, no saben cómo ser respondidas.
Ya dije, hay sentencias hechas por el viento,
verdades tan naturales para uno como artificios para el otro.

Esas lágrimas fueron sentencia para mi escasez de capacidades,
mi verdad parcial
Y ahora, en cara a tu espera,
anhelo las noches compartidas.

Tal vez, una sentencia desde las lejanías
que halle en mis profundidades su verdad, concedida.

2 comentarios:

  1. dónde? cuándo? cómo?
    en serio?

    gracias.

    besos otoñales-corales
    y un ramo de flores a medio secar, para no desentonar.

    (y no dejar de rimar precariamente)

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