sábado, 11 de marzo de 2006

Polillas (bajo el encanto voraz del aliento de otoño)

No le cuentes a nadie
pero tengo polillas en mi armario
que no se entere papá
lleno de talentos de cazador costero
las desplomaría con tan sólo acercar sus palmas.

Tengo una docenas de polillas,
aunque sólo vi a un par volando al abrir la puerta
se reproducen, se alimentan del calor de mi ropa
tal vez con mi aliento nocturno o el sudor de mis pesadillas.
Que no se entere mamá
no las comprendería como aves sin plumaje
ni siquiera les concedería el digno tiempo de escape
antes de clavar sus uñas en ellas.

Tengo polillas, sí
no puedo evitar la belleza de su vuelo alrededor de la luz,
surcando los límites del escritorio y de todos los espacios circundantes

Que no se enteren los desalmados, que son ciegos en estos menesteres.
que no se entere nadie, porque pesa el silencio de sus alas en toda conciencia humana

Sólo nosotros compartiremos esta maravilla
que no se entere más nadie

2 comentarios:

  1. mmmhhh
    que lindo!
    espero que hayas escuchado este susurro

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  2. Ha sido escuchado con tres oídos, a falta de dos. El otro se lo arrebaté a un señor que andaba por estos pagos sinsentido.
    Viste las polillas vos, no?

    Cuidá el secreto.

    Salud

    ResponderEliminar

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