miércoles, 27 de julio de 2005

En cuerpo

Las paredes escriben por sí mismas las condenas
con puños de sangre extinta.
-Sé que hacer; vivir y morir-
Un cuerpo repleto de escrituras, es casa
de la sagrada comunión de los pueblos.
Los pasillos; grietas de la exégesis de las grandes autoridades.
Ciertas personas han caído en ellos
y se han aferrado a sus andamios de huesos.
Es tan eterno sentir ese frío como el amor fraterno.

Mas pronto todo pasean con sus góndolas bañadas en hierro puro.
Recorren la sangre del cuerpo,
hospitalario hasta sus confines de fibra esculpida.
Sin pórticos que den la espalda a los comulgadores.
Y un ojo, que ya todo ha visto.

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