viernes, 3 de diciembre de 2004

Océanos

Siento el cálido despojo de sol
arrojado sobre la arena que viene,
pero no se acerca.
El cuadro es mejor que el pintor,
y el techo se vuelve inalcazable.
Enfermos los dos de sequías y de sal
Decía el ebrio, saltando en cada curva

Vengo de ocultarme, pero no entiendo los escondites
recopilo manos de ciéngas, destellos de vida
esquivo cada arena movediza, hasta fruncirme
porque los cerdos comen mi almuerzo
y mis dientes se desprendieron

Es el calor del sur,
hoy hice de mis pasos
leves caricias de huella.
No vi el mar al cruzar
y me embullió en su furia nocturna

¡Saltad!

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