miércoles, 15 de diciembre de 2004

Parras y aserradero

El aserradero me conduce pero hacia dónde.
Él gime frente al limonero,
cuando los pasos de los gatos tienen prisa en despertar
y ellos, conmigo, volteamos.

¿Duele la sombra de la parra?

Dónde me conducen el quejido de las sierras,
las maderas descuartizadas y la sangre del pasado

No he visto aquí un alma, sólo felina.
Espero, con mis puños alzados al Cielo
oliendo con las nasales hundidas contra el pecho

¿Duele la sombra de la parra?

Cae la vid en mi boca, en la lejanía de mi cuerpo a los gatos
Aspiro la amargura, pero hacia dónde.
Dónde habrá de cesar al fin.

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